En la revista Fantasy & Science Fiction han lanzado varias preguntas a los lectores para sondear su opinión respecto a los contenidos gratuitos:
* Cuando lees en línea una historia que te gusta, ¿sientes inclinación a apoyar al editor de la obra?* ¿Te has suscrito alguna vez a una revista impresa por un relato que leíste en su sitio web?
* Muchos editores de revistas publican sus historias nominadas al Hugo y al Nebula gratis en línea. Si F&SF empezara a cobrar el coste de un ejemplar por leer esas historias, ¿las leerías?
* ¿Crees que la prevalencia de los cuentos cortos gratuitos en línea te ha producido una menor inclinación a pagar por relatos?
He leído parte de las más de cien respuestas y me he quedado sobre todo con una parte: los lectores que leen gratis en la red se inclinan más por apoyar al autor concreto que a la editorial. Esto puede sonar más obvio de lo que es: el mercado de la fantasía y la ciencia ficción se ha caracterizado durante muchísimo tiempo (quizá desde siempre) por el coleccionismo y la compra compulsiva de todo lo que ofrecían las pocas casas editoriales. El lector estaba acostumbrado a una distribución dificultosa, de modo que no se sentía inclinado a dejar pasar una oportunidad. Además, en su tiempo los editores tenían más carisma de cara al público, y realizaban una labor mucho más activa en la producción de las obras, por lo que era más común que cada casa tuviera un cierto sello propio.
La llegada de la red ha eliminado la mitad de esos condicionantes. Respecto a la otra mitad, habría que ver por qué ya no hay esos «animales literarios» que antes llevaban las tareas del editor. A las marcas pequeñas les cuesta quitarse la capa de “fanediciones” y las que pasan de pequeñas se llevan ahora como si fueran empresas de la construcción: todo salvo la dirección es materia prima u obreros subcontratados.
Muchos de los comentarios parecen llevar implícita esa respuesta: la gente no está dispuesta a pagar a los editores si se limitan a hacer el papel de revendedores. Casas como Baen y Tor se están ganando simpatías porque están cumpliendo con su parte: están realizando innovaciones en el uso de la tecnología y la distribución para comunicar las obras de sus autores, es decir, crean un valor añadido. En F&SF estaban preguntando en cambio: ¿pagarías una cantidad extra para leer la obra en línea a través de nosotros, en vez de pagar directamente al autor por el mismo producto a través del mismo medio? Y la respuesta, obviamente, es no.
Además de que en la red los lectores han encontrado la oportunidad de charlar directamente con el autor acerca de sus obras favoritas o de acceder a sus pensamientos a través de blogs u otro tipo de medios de difusión. El acercamiento al autor es evidentemente mucho más personal, más íntimo. Es lógico que la editorial tenga que realizar un esfuerzo adicional y ESPECIAL para atraer clientes "fieles"...