Extracto
El cuerpo estaba tirado en el cubículo, inmóvil, con un brazo sobre el retrete. Parecía que aún intentara levantarse. Las lámparas fluorescentes del aseo se reflejaban en la esfera del casco y el blanco impoluto del traje contrastaba con las losetas manchadas de las paredes, manchas de alcoholizaciones rápidas y melancólicas en el trayecto entre una gran borrachera y otra.
[…]
Él se cambió al carril del lado de la mediana y pisó a fondo, aunque el coche no daba más de sí. El astronauta, con zancadas torpes, logró cruzar los carriles que los separaban a tiempo de topar contra la puerta del copiloto. Las manos enguantadas parecieron aferrarse durante un instante a la carrocería, pero se soltaron enseguida, llevándose consigo el retrovisor. Esta vez no se molestó en mirar atrás.
Reseñas: