Lecturalia hace en su última entrada varias predicciones sobre el futuro del libro. No puedo resistirme a hacer las mías:
1) "como tales", porque seguirán siendo una pequeña minoría los autores cuya obra puede publicarse cubriendo buenas cotas de calidad: corrección, estructuración, estilo...
2) Las monografías colectivas ya responden a tu descripción
7) Y cómo cobrarían los traductores? a % de beneficios sobre ventas? o una cantidad inicial absoluta? o una mezcla de ambas? b y c estarían al alcance de muy pocos, y (a) sería una apuesta demasiado arriesgada para muchos casos. Las editoriales ahorran al autor extranjero una cantidad enorme de dolores de cabeza, y filtran de forma eficaz, o razonablemente eficaz, las obras de habla no autóctona.
Tampoco contemplas el problema que tienen los libros (e- y p-) para las nuevas generaciones, que crecen "sufriendo" la competencia de los otros medios de comunicación y entretenimiento.
Finalmente, te diría que minimizas excesivamente los límites de la autopublicación: eres muy optimista respecto al % de autores cuyos libros autopublicados cumplen ciertos márgenes de calidad. O lo mismo yo soy el anticuado respecto a lo que espero de un libro, y el nuevo libro será más libre y variable en las formas en el buen sentido, sí, pero también en el malo.
El problema de fondo es que el editor es una figura menos visible y obvia en España que en USA. Y te lo dice un autor, no un editor.
Saludos
1: Las editoriales son cada vez más una marca. Si producir un libro electrónico se generaliza, ¿quién garantiza la calidad del contenido? Como sucede en el terreno de la narrativa, hay novelas "Siruela", otras "Anagrama" y están también las "Planeta". El valor de la editorial será cada vez más virtual, y la marca más poderosa. En el mar de publicaciones de editoriales pequeñas y muchas otras self made, una marca consolidada a través de los años valdrá su peso en oro.
Resumiendo: habrá mucho más basura que hoy en día, y el lector se fiará más que nunca de los viejos conocidos o alguno que otro nuevo pero excepcionalmente bueno.
2. El poder de la crítica será cada vez mayor. Como en el caso de las editoriales, habrá un tamizaje natural. Los medias tradicionales y alternativos tendrán sus gurús (time is money).
3. El libro en papel será un artículo de lujo, raro y caro (poco ecológico), sólo para coleccionistas. Como en las ediciones de los años sesenta, una mención en la página web indicará: "Se hizo un tiraje de 200 ejemplares numerados en papel ..."
4. Estoy de acuerdo con la proliferación de contenidos (blogs, medias, etc.), pero no de publicaciones hechas por editoriales. La mayor parte del trabajo editorial es el de relectura, corrección y composición. La fabricación toma apenas un 10% del tiempo y es externo.
5. El exceso de producción mata la producción, las editoriales comienzan a contraer sus salidas al mercado. La calidad no puede sostenerse si el ritmo es desenfrenado, y la marca sobrevive sólo si la calidad es constante.
Voilà
@Juan Luis - La búsqueda instantánea de referencias (Google, etc.) permite desde hace tiempo filtrar cualquier obra que haya sido digna de mención. En segundo lugar, un simple vistazo a un extracto sirve para trillar obras mal escritas o mal editadas. ¿No es lo que hemos hecho siempre al hojear los libros en la librería? En tercer lugar, está la presentación de la plataforma del autor y su estilo y pulcritud manifestado a través de su blog, facebook, etcétera. En cuarto lugar, la tecnología de edición va a seguir optimizándose hasta ser a prueba de manazas.