Ignorancia racional, enhanced ebooks y jóvenes autores
Quizá el mayor dolor de cabeza para los autores jóvenes y ―en cierta medida― para los lectores que podrían estar interesados en su producción es lo que se conoce como «ignorancia racional»:
La ignorancia sobre un asunto se dice que es «racional» cuando el coste de educarse uno mismo sobre ese asunto lo suficiente para tomar una decisión informada puede pesar más que cualquier beneficio potencial que uno razonablemente podría esperar ganar de esa decisión, de modo que sería irracional desperdiciar tiempo haciéndolo. — Wikipedia
Cuando un problema es muy complejo, el público toma la decisión heurística de guiarse solo por una o dos señales elementales. En el caso de la literatura, por ejemplo:
- ¿Ha aparecido el libro en televisión/radio/periódicos?
- ¿He oído que todo el mundo lo va a leer?
- ¿Conozco el nombre de la editorial?
- ¿Es el autor abiertamente hostil a algo que no me gusta?
- ¿Se parece el título o la cubierta a algo que conozco?
- ¿Parece el tipo de libro del que me gustaría contarle a otros el final, y no que me lo contaran?
- ¿Está impreso en tapas duras y tiene muchas páginas?
- ¿Ha llegado desde el extranjero?
Para un autor joven, y peor aún si su obra está autopublicada, es muy difícil emitir algunas de esas señales. En consecuencia, el público decide que no vale la pena descubrirlo cuando ya tiene conocimiento de otros autores en los que sí percibe esas señales y, además, el beneficio neto de descubrir un gran autor desconocido no se considera muy grande respecto a entretenerse con un autor mediocre.
La ignorancia racional también explica por qué dedicamos más tiempo a comparar precios para objetos de alto valor como coches o electrodomésticos que para frutas y vegetales. Los mayoristas que pueden ahorrar grandes cantidades adquiriendo información sobre precios y calidad relativos, sin embargo, son más capaces de permitirse invertir el tiempo necesario para adquirir esa información — strom.clemson.edu (PDF).
Es cierto que la red parece tener el potencial para reducir el coste de la información y minimizar la necesidad de los lectores de ser racionalmente ignorantes. Si no porque empiecen a invertir más tiempo, sí porque las señales pueden llegar desde muchas más direcciones.
Sí, ayuda cuando el autor es altamente visible. Ayuda cuando tienes una cubierta arrebatadora. También ayuda cuando te apuntas un gran fenómeno mediático. Pero un gran márketing sólo hace que un libro mediocre falle más rápido. ¿Por qué? Por el boca a boca. — mychaelhyatt.com
Y las editoriales parecen estar teniendo esto en cuenta, aunque no necesariamente para bien. Siguiendo los pasos de la industria del cine y de la música, se está poniendo mucha atención a los libros aumentados o «enhanced ebooks». Varios de los editores a los que sigo, y especialmente después de la última Feria del Libro de Frankfurt, están repitiendo como un meme que habrá que hacer un esfuerzo especial para empezar a vender libros aumentados.
Pero las discusiones sobre el “ebook” que han dominado la Feria del Libro de Frankfurt en recientes años han dado paso en 2010 a efervescentes charlas sobre el así llamado “libro aumentado”, una mezcla del libro tradicional, audio, vídeo y videojuego. — Richard Carter, AFP
Si eres una gran editorial, ¿por qué desearías vender libros aumentados? Por supuesto, una razón es ofrecer más valor añadido en el mismo paquete. Pero también podría ser una forma de entorpecer la capacidad del lector para tomar decisiones informadas sobre el valor de la obra.
Los vendedores pueden sacar ventaja de la ignorancia racional aumentando la complejidad de una decisión. Si la diferencia de valor entre un producto de calidad y un producto mediocre es menor que el coste de realizar la investigación necesaria para diferenciarlos, entonces es más racional para un consumidor jugársela simplemente con aquel de los dos que sea más conveniente y esté más disponible. Por lo tanto, está en el interés del productor de un producto de menor valor aumentar las características, opciones y combinaciones de empaquetamiento hasta que el comprador medio encuentre demasiado problemático tomar una decisión informada. — Wikipedia
¿Es realmente efectivo el boca a boca? Los autores de género, experimentales o simplemente jóvenes pueden encontrarse que sus aficionados, los cuales quizá perciban su afición como minoritaria, no tienen hábito de hacer boca a boca sobre ese tipo de obras en redes sociales abiertas, donde la mayor parte de la gente que les sigue no tiene (o ellos no creen que pueda tener) el mismo interés.
¿Qué podrían hacer entonces los autores de género, experimentales y/o jóvenes para combatir la ignorancia racional?
Siguiendo lo que hemos leído, lo primero sería reducir al máximo el coste de la información. Por ejemplo, el texto en sí siempre debería ir por delante: un párrafo, un extracto, una mera sinopsis, lo que sea. Debería colarse sin preludio ni excusa en cualquier corriente de información generada por el autor.
En segundo lugar, habría que mantener el continente lo más simple posible. En la actualidad el formato más elemental, en el que los contenidos multimedia no se perciben como una complicación añadida, es la página web. Además, habría que ceñirse a ciertos estándares de presentación para que los lectores puedan centrarse en evaluar el contenido y no el continente.
Por último, los propios autores deberían ser los iniciadores del boca a boca. Si los autores representasen entre sí la discusión de sus respectivas obras, como si fuese una escena de teatro en la que se permite atravesar la cuarta pared, estarían aumentando el coste de la ignorancia (perder la oportunidad de participar) para cualquiera que prefiera no enterarse de lo que se está discutiendo.










16/10/2010. 1033 palabras. Categorías: