Ante todo, juro y juraré que llegó a mis manos por casualidad (un regalo).
Y no es que desprecie los best-sellers. Al contrario, se aprende mucho de ellos. Por ejemplo, de ECDV se deduce enseguida que Dan Brown es un tio listo; por eso fue capaz de escribir una novela que se busca su propio éxito. Brown sabe que las lectoras son una apuesta ganadora y el trasfondo lo demuestra: una reivindicación -en un tono muy ligero, eso sí- de la figura de la mujer como pilar de la religión. A eso le añade un planteamiento más o menos polémico respecto a la iglesia católica, garantizándose ese extra de publicidad. Y convierte una trama que le debe mucho a Indiana Jones y la Última Cruzada en una novela de viajes, de detectives y de resolver acertijos, con lo que obtiene un cóctel perfecto para enganchar a los cientos de miles de lectores de metro y entretener al menos a los que son un poco más exigentes.
Porque, todo sea dicho, ECDV es una novela de usar y tirar, de tan comercial que es. No tiene ninguna magia, nada que te haga sentir que estás leyendo algo para recordar. Ahora estoy leyendo “Violación cósmica”, de Theodore Sturgeon, y aunque sea menos “entretenida”, siempre tiene algo especial.










Hola, soy Dilia, he visto tu blog en tu firma en Parnaso y me ha parecido muy interesante. Al fin encuentro una valoración más o menos objetiva del famoso CDV: no lo he leído ni creo que lo haga, pero al menos ya sé a qué atenerme ;)Gracias
Copioypego de mi respuesta en un foro:
“Yo lo leí por accidente. Y es malo a conciencia, pero el muy cabrón de Dan Brown tiene la suerte de que utiliza unos cuantos trucos y va y le funcionan. Por ejemplo, lo de machacar lo de que si las diosas que si lo femenino, que es como un enorme cartel anunciante para atraer a las lectoras de revistas rosas… un caudal enorme de ventas entre ese público de medio libro al año.
Además, todo lo de conspiraciones religiosas, códigos ocultos, templarios… eso es más viejo que lo de J.J. Benítez, y a pesar de todo sigue teniendo un montón de seguidores.
Y bueno, luego están los lectores accidentales que sólo tratan de entretenerse un poco y que, comparándolo con lo que suelen leer (nada), les parece genial.
A mí el libro me pareció como un artículo del Muy Masticadito (perdón, Muy Interesante) pero mal documentado. En fin, habrá que resignarse… al menos la gente está leyendo más que de costumbre. No es como si leer ECDV fuera malo para la salud”