…que a mí por lo menos me ha gustado. Una historia de la Guerra Civil que no va a gustar a nadie, de Juan Eslava Galán. A diferencia de otros muchos libros sobrios y académicos, este es casi más bien un anecdotario de la guerra o, al menos, una historia salpicada de esos momentos que parecen casi de chiste o que nos ponen los pelos de punta con mucha más efectividad que los datos pelados y crudos. Desde la razón de que las pipas sean tan populares a la suerte increíble de Franco, o la mala de un piloto mercenario norteamericano en bici al encontrarse con un control de paso.
Como libro recopilatorio, no es que resulte de un mérito asombroso, pero también es cierto que está narrado de una forma increíblemente amena y que, anécdota tras anécdota, acabas comprendiendo mejor la parte humana de aquellos tres años. La Gran Historia resulta fácil de idealizar y manipular, pero todas esas pequeñas historias no serían recordadas si no hubiesen retenido hasta nuestros días la verdadera imagen de una guerra tan absurda e irracional.
El libro termina con esta cita de Manuel Azaña, fechada en 1937, que viene muy bien al caso:
Ninguna política se ha de fundar en la decisión de exterminar al adversario; no sólo —y ya es mucho— porque moralmente es una abominación, sino porque, además, es materialmente irrealizable; y la sangre injustamente vertida por el odio, con propósito de exterminio, renace y retoña y fructifica en frutos de maldición; maldición no sobre los que la derramaron, desgraciadamente, sino sobre el propio país que la ha absorbido para colmo de la desventura.
Han pasado casi sesenta y nueve años de eso. Y todavía hay integristas, de todos los colores políticos y religiosos, que no se darían por aludidos.









