Frankenstein, o El moderno Prometeo, de Mary Shelley (y Percy B. Shelley). Apostaría a que el 99% de todos los que creen (creíamos) conocer la historia de Frankenstein jamás habíamos leído el libro. De hecho, la historia original difiere de una forma importante de la cinematográfica: el tema del “monstruo” inadaptado es sólo uno de tres ingredientes, porque el libro además tiene algo de novela de viajes (Shelley transcribió notas de sus propios libros de viajes) y además es una cierta reflexión sobre la unidad familiar. Pese a que la autora la escribió con sólo veinte años, tiene dos puntos magistrales: primero, la combinación de momentos luminosos y oscuros, con un dramatismo muy romanticista, y segundo la personalidad del monstruo de Frankenstein, parecida a la de un niño que actua de forma destructiva para atraer la atención de sus padres. Por cierto, aunque al construir al monstruo se sugiere que Victor Frankenstein utiliza partes de cadáveres, al crear a la novia da la sensación (y eso transmite el resto del libro) que es un ser completamente artificial; es decir, un homúnculo, o lo que hoy llamaríamos un androide.Lo mismo se puede decir de los famosos robots de Karel Capek (y hermano) en R.U.R., la obra de teatro en la que por primera vez se usó la palabra “robot” (esclavo en checo) aplicada a un ser artificial. En ellos no hay partes mecánicas, son más bien gólems u homúnculos. La obra está bien, sobre todo por iniciática; cualquiera que haya leído los famosos cuentos de robots del abuelo patillas (este… Isaac Asimov), encontrará una tremenda similitud. La historia, de hecho, coincide bastante con la de la adaptación/pastiche para el cine (Yo robot): la fábrica de robots Rossum distribuye sus productos hasta que hay diez robots por persona; todo se tuerce cuando, por el capricho de la hija del propietario, uno de los científicos les otorga “humanidad”. Es una especie de alegoría de la amoralidad del capitalismo y del caos de una masa ignorante (robótica) dirigida por individuos dictatoriales.
Flores para Algernon, de Daniel Keyes, es una de las obras más afamadas dentro de la ciencia ficción. En esta novela corta se narra, en primera persona, la transición de un retrasado mental a genio y de vuelta a retrasado mental, gracias a un innovador tratamiento (en el proceso, el protagonista va mejorando su ortografía, su puntuación y su gramática). Algernon es un ratoncito de laboratorio que ha seguido el mismo tratamiento, y con el que el protagonista acaba simpatizando. La novela, como en Frankenstein, o el moderno Prometeo, hace énfasis en el aislamiento del fenómeno con el resto del mundo; primero por su retraso mental, y después por su inteligencia sobrehumana. Con esta combinación de especulación y “factor humano” no es de extrañar que sea una obra maestra. (Que, por cierto, es recomendable leer en inglés).










Suele ocurrir que una versión cinematográfica difiera de la obra literaria en la que se basó. Aparte de las libertades que pueda tomarse el guionista o el director, los distintos mecanismos utilizados suelen cambiar el resultado final.
Para bien o para mal el cine acaba influyendo en la obra literaria: para mal, cambiándola y destrozándola (en ese caso no pasa nada, con quedarse con el libro, solucionado.)Pero hay que recnocer que gracias al cine el gran público sabe de la existencia de obras y personajes que de otra manera habrían pasado totalmente desapercibidas como Frankenstein o Drácula.
Flores para Algernon es una gran novela por permitirnos identificarnos con Charlie y su deseo de ser mejor, más inteligente, tener más capacidad de amar y ser amado… Me interesa la comparación de Keyes con el mito de la caverna de Platon. Y recomiendo leer The Lawnmower Man de Stephen King que considero es una versión ciberpunk de Flores para Algernon y, por extensión, de Frankestein. http://www.slsm.blogspot.com/
Solo leí la parte que pusiste de Frankestein ya que buscando en google encontré esta página y me metí al leerla. Encuentro que describiste muy bien tus pensamientos y que tienes razón. Como antonio previamente te comentó, hay que tener siempre en cuenta que la versión cinematográfica o cualquier tipo de representación que se realice de un libro, siempre será distinta a dicha novela.