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Premios 20Minutos

International Year of Astronomy 2009

Frankenstein / R.U.R. / Flores para Algernon

Frankenstein, o El moderno Prometeo, de Mary Shelley (y Percy B. Shelley). Apostaría a que el 99% de todos los que creen (creíamos) conocer la historia de Frankenstein jamás habíamos leído el libro. De hecho, la historia original difiere de una forma importante de la cinematográfica: el tema del “monstruo” inadaptado es sólo uno de tres ingredientes, porque el libro además tiene algo de novela de viajes (Shelley transcribió notas de sus propios libros de viajes) y además es una cierta reflexión sobre la unidad familiar. Pese a que la autora la escribió con sólo veinte años, tiene dos puntos magistrales: primero, la combinación de momentos luminosos y oscuros, con un dramatismo muy romanticista, y segundo la personalidad del monstruo de Frankenstein, parecida a la de un niño que actua de forma destructiva para atraer la atención de sus padres. Por cierto, aunque al construir al monstruo se sugiere que Victor Frankenstein utiliza partes de cadáveres, al crear a la novia da la sensación (y eso transmite el resto del libro) que es un ser completamente artificial; es decir, un homúnculo, o lo que hoy llamaríamos un androide.Lo mismo se puede decir de los famosos robots de Karel Capek (y hermano) en R.U.R., la obra de teatro en la que por primera vez se usó la palabra “robot” (esclavo en checo) aplicada a un ser artificial. En ellos no hay partes mecánicas, son más bien gólems u homúnculos. La obra está bien, sobre todo por iniciática; cualquiera que haya leído los famosos cuentos de robots del abuelo patillas (este… Isaac Asimov), encontrará una tremenda similitud. La historia, de hecho, coincide bastante con la de la adaptación/pastiche para el cine (Yo robot): la fábrica de robots Rossum distribuye sus productos hasta que hay diez robots por persona; todo se tuerce cuando, por el capricho de la hija del propietario, uno de los científicos les otorga “humanidad”. Es una especie de alegoría de la amoralidad del capitalismo y del caos de una masa ignorante (robótica) dirigida por individuos dictatoriales.

Flores para Algernon, de Daniel Keyes, es una de las obras más afamadas dentro de la ciencia ficción. En esta novela corta se narra, en primera persona, la transición de un retrasado mental a genio y de vuelta a retrasado mental, gracias a un innovador tratamiento (en el proceso, el protagonista va mejorando su ortografía, su puntuación y su gramática). Algernon es un ratoncito de laboratorio que ha seguido el mismo tratamiento, y con el que el protagonista acaba simpatizando. La novela, como en Frankenstein, o el moderno Prometeo, hace énfasis en el aislamiento del fenómeno con el resto del mundo; primero por su retraso mental, y después por su inteligencia sobrehumana. Con esta combinación de especulación y “factor humano” no es de extrañar que sea una obra maestra. (Que, por cierto, es recomendable leer en inglés).

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