Si alguna vez os miran mal por no haber leído En busca del tiempo perdido de Marcel Proust —quién sabe, podría ocurrir—, que no os engañen: no es para tanto. Cuando menos, a mí, lector impenitente, me ha costado horrores terminar este fragmento de la obra completa (se viene publicando como obra separada desde hace cosa de un siglo).
No quiero decir que sea una obra mala de solemnidad. Al fin y al cabo, el argumento es arquetípico (la ceguera y la volubilidad del amor, el idealismo aristocrático frente al materialismo burgués, etcétera, etcétera), y está escrita con un léxico y una gramática bastante exhuberantes. Sin embargo, y en esto nunca dejaré que me lleven la contraria, tanta retórica —y tanta referencia a la sociedad francesa de la época— esconde una trama un pelín ingenua y monótona. En un momento dado, Proust intenta justificar de forma explícita que Swann sea incapaz de darse cuenta de lo que es obvio: que Odette está viviendo a su costa. Pero justificado o no, queda la sensación de que Swann está demasiado a merced del autor, que lo vuelve una marioneta y no le deja ver lo que cualquier ser humano habría advertido, no sólo por lo evidente sino por que esa falsedad en Odette se repite una y otra vez, a lo largo de la segunda mitad del libro, sin que el desengaño de Swann dure más que un momento fugaz.
Aunque, insisto, no digo que sea mala.










Hay mucho “cultureta” que lee libros rarisimos y aburridos.
Saludos de uno que le gusta leer en el que lo mas sesudo que ha leido es Cien años de soledad o la casa de los espiritus. Escritos “abstractos” no gracias.
Soy un lector muy, muy errático, y no he leído la obra completa, así que no creas que digo esto en plan “sentar cátedra”, pero es que no estoy para nada de acuerdo contigo : p
Resaltar la endeble “credibilidad” del argumento nos puede dar para horas de discusión. Lo que Proust tiene en mente no es contar la historia de los amores de Carlitos, sino fotografiar su mundo, retratarlo. Ese es el mérito, aparte de jugar con técnicas narrativas y recursos que han marcado la narrativa del siglo XX. Y estamos ya en el XXI, normal que decepcione. Es un libro de 1913, la perspectiva al enfrentarte a él es importante. Ten en cuenta que su propuesta ha sido absorbida, pulida y matizada por a tradición literaria posterior que nos ha llegado. Pasa como con el Ulises de Joyce: lo lees ahora y tampoco es tan difícil de entender.
Vamos, que tampoco se puede descontextualizar (o lo que es lo mismo, meterlas en otro contexto y juzgarlas como si fuera una novela que salió ayer.)
Aunque por lo demás, me parece muy respetable tu reseña. Si no te convence, no te convence y punto: no es un crimen tener tu propio criterio.
(igual que tampoco creo que lo sea leer libros que te exijan un cierto esfuerzo, y no veo que nadie te tenga que llamar pedante por ello)
Lo sé, lo sé. Al Fausto de Goethe se le podrían poner decenas de pegas si se juzgara desde nuestra perspectiva. Y por ahí ni el Quijote estaría a salvo. Pero esas dos obras tienen algo, una profundidad que no le he visto a “Un amor de Swann”. Como retrato de una sociedad, me parece artificioso, y como retrato de unos personajes demasiado superficial; que en su momento haya sido influyente quizá le da más valor como especímen que como libro, pero no por eso lo paso de interesante :/
Y eso que soy un clasicófilo. Pero este la verdad es que no me ha convencido.
Eso también depende mucho que los criterios que utilices para valorar un libro, y en eso entramos en el terreno de lo subjetivo. Tampoco estoy tratando de vender a este buen hombre
De todos modos, para mí la importancia de esta obra Proust es mayor, a día de hoy, que la del Fausto de Goethe para la narrativa. No se trata de que haya tenido una influencia alguna vez, sino de que la novela no sería tal y como la conocemos hoy en día sin ese libro. Es como si quitas a Faulkner o a Joyce.
Bueno, aceptamos barco ;P Conste sin embargo que la influencia no siempre está 100% ligada al valor intrínseco de la obra. Dentro de la CF, el señor Asimov y el señor Herbert han tenido más influencia que la señora Le Guin.
Incluso “El código Da Vinci” está siendo influyente, a su modo… y a nuestro pesar.
Y no me hables de la literatura sin Faulkner. Luego me entran pesadillas.
y a mí, y a mí! :p