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Premios 20Minutos

International Year of Astronomy 2009

Laberinto de muerte

Todavía no he leído una novela de Philip K. Dick que me haya aburrido y menos aún defraudado. La única excepción puede ser el final de “Tiempo desarticulado”, que me resultó un poco flojo para lo que prometía, pero la escena del carrito de helado en ese mismo libro es antológica.

Laberinto de muerte es la historia de un grupo de aparentes desconocidos que son reunidos en un planeta extraño donde no llegan a recibir las instrucciones sobre su misión en ese lugar. Bajo la influencia de una versión sintética de las religiones mayoritarias, el entorno que les rodea parece cambiar y ser afectado por ilusiones y amenazas intangibles o incomprensibles, como el Edificio y el tench, una criatura gelatinosa capaz de contestar a cualquier pregunta. Sin embargo, pronto se revela que el mayor peligro para su supervivencia son ellos mismos.

Como ya dije en alguna otra ocasión, una de las cosas que más me fascinan de Philip K. Dick es su habilidad para crear personajes variados, imperfectos y en cierto modo hiperreales. Esto se ve muy bien en novelas como “Tiempo de Marte” y “Confesiones de un artista de mierda”. En “Laberinto de muerte” es un rasgo que es directamente el protagonista del argumento. En esta breve novela los personajes se enfrentan a los conflictos entre sus diferentes personalidades, desde la chica obsesiva y ninfómana al niño rico y caprichoso. También refleja la típica compasión de Dick por ciertos personajes humildes y en cierto modo desvalidos, en este caso una simpática anciana.

La lástima es que “Laberinto de muerte” sea una obra tan breve y, en cierto modo, superficial. El argumento podría haber dado de sí lo suficiente para convertirla en una gran historia, sólo profundizando más en estos personajes en parte disfuncionales y en la tensión de sus relaciones, y quizá obviando el final un poco demasiado racional. Podría decirse pues que es una obra menor, aunque no por ello deja de ser valiosa e interesante.

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