El arte es un mullido lecho para los que nos sentimos vagos de profesión. Cuando uno comprende esta verdad, se proclama a sí mismo solemnemente artista, escritor o pintor, músico o poeta.Luego, los demás, empezando por la familia y por los amigos, no aceptan casi nunca esta solemne proclamación individual que les parece subterfugio, un buen pretexto para no trabajar.
Pasado el tiempo, si el vago por casualidad resulta un artista estimable, la vagancia no se toma en cuenta, es, en algunos casos, una belleza más, un gracioso lunar; en cambio, si el supuesto artista no produce nada que valga la pena, entonces su vagancia se pone al descubierto y se convierte ante los ojos de sus conocidos en algo criminal, desagradable y repelente.
“El mundo es ansí”, Pío Baroja










Buena razón tiene!! Y si se libran los artistas que dan en el clavo, la mayoría de las veces es por miedo a meterse en berenjenales y por no correr el riesgo de que les tilden de ignorantes. Anda que no hay gente que considea las obras de Picaso chorradas!!
En estos tiempos todo lo que no resulte práctico para la vida se tiene por tontería, ¿no te parece?
Más bien creo que la gente decide qué artistas son válidos según lo que piensan sus conocidos, da igual que lo que piensen sus conocidos sea una tontería. El gran misterio es descubrir por dónde empieza a rodar la bola de nieve. A partir de ahí, los que realmente hacen un esfuerzo por decidir qué es bueno no son más que una minoría.
Lo cual no quita para que la mayor parte de los artistas seamos unos perezosos.
A eso le llamo yo falta de personalidad.
Y Sí. Decididamente hay artistas perezosos.
Un Saludo.
Y los artistas… ¿deben considerarse como tal ellos mismos, o deben ser los demás quienes lo hagan?
Si tuvieran que esperar a que los demás consensuaran una decisión sobre si son artistas o no, desde luego nunca llegarían a serlo.