No será hoy, ni mañana, pero poco a poco los spammers tendrán que cambiar de estrategia o correr la misma suerte que Robert Alan Soloway, uno de los más infames propagadores de publicidad no solicitada que ya había perdido dos juicios (uno de ellos contra Microsoft) por 7 y 10 millones de dólares respectivamente:
Wired News .- Soloway fue arrestado el miércoles acusado de fraude postal, fraude de conexión, fraude de correo electrónico, agravado por robo de identidad y blanqueo de dinero. […]
Soloway podría afrontar décadas en prisión, si bien los demandantes dicen que no han calculado qué margen de sentencia podría afrontar.
Como muchos spammers en estos días, dicen las autoridades, Soloway envió correos electrónicos no solicitados en masa usando redes de ordenadores infiltrados denominados “zombies”. Estos son ordenadores comunmente domésticos cuyos propietarios no saben que sus máquinas han sido infectadas con virus u otros programas maliciosos.
Soloway era un pez “menos grande”, aunque llegó a estar considerado entre los diez peores spammers del mundo. Sin embargo, al ser residente de los EEUU, y con esos antecedentes, era más fácil seguirle el rastro que a los spammers de —por ejemplo— los países del este, donde se hace difícil imaginar que las autoridades tengan unas medidas de control eficaces para frenar este abuso de escala mundial.
Sin embargo, la presión debería tener en sí un efecto terapéutico entre esta gente. Igual que con el tiempo muchos crackers terminaron pasando al guante blanco, si las autoridades consiguen que los riesgos del spam sean demasiado indeseables no será necesario arrestar hasta el último spammer para que su actividad se vuelva más esporádica. Llama la atención que incluso en un blog dedicado al guante negro como SEO Black Hat aparezca una entrevista planteando las ventajas comparadas de la publicidad solicitada por correo electrónico. Cualquiera que conozca el dilema del prisionero sabe que en estas situaciones la estrategia egoísta sólo funciona hasta que el medio se adapta, en cuyo caso se vuelve rápidamente desventajosa. Aunque el resultado fácil y rápido al estilo Web 1.0 sea apetitoso, a la larga respetar un cierto código de honor ante los destinatarios de tu actividad es más seguro y rentable. Esa es la dirección que lleva la web y hacia la que tendrán que dirigirse los spammers si no quieren acabar igual que Soloway.
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Spamhaus.com
