Visto en Cynical-C:
La forma más creativa de usar un gato como arma sucedió en la II Guerra Mundial. La Oficina de Servicios Estratégicos de los Estados Unidos (precursora de la CIA) necesitaba una forma de guiar bombas para hundir los barcos alemanes. Alguien tuvo de golpe la inspiración de que, puesto que los gatos tienen una fobia tan grande de mojarse y siempre caen sobre sus pies, si atabas un gato a la bomba y la soltabas en las cercanías de un barco el instinto del gato de evitar el agua lo forzaría a guiar la bomba hacia la cubierta enemiga.

Otra gran muestra de “Inteligencia Militar”.
Lo desestimaron al final porque los gatos tenían la fastidiosa manía de quedarse inconscientes a mitad de camino.