Cuando Rick Mastraccio vuelva a Tierra, sin duda podrá decir que no se aburrió durante la misión. Si durante la EVA #2 un fallo en la detección de los niveles de oxígeno y CO2 del traje disparó las alarmas en la sala de control durante un minuto, en la EVA #3 del miércoles tuvo que retirarse a la esclusa antes de lo previsto cuando, durante una de las revisiones rutinarias de los guantes, incluidas recientemente en el procedimiento, encontró un pequeño orificio en el lado interior del pulgar izquierdo que atravesaba dos de las cinco capas de aislamiento.
Créditos: NASALa capa exterior que se ve más deteriorada es sólo para mejorar el agarre y no está diseñada para resistir mucho. El orificio en ningún caso supuso un riesgo inmediato para el astronauta y no se produjo ninguna fuga de aire.
Durante la EVA #3 Mastraccio, acompañado de Clay Anderson, tuvo bastante trabajo moviendo un par de deslizadores CETA (Crew Equipment Translation Aid) para preparar el traslado en una próxima misión del puerto P6. El paseo se completaba con la actualización del sistema de comunicaciones de voz y la recogida de un experimento de exposición de materiales. Por fortuna, cuando la última comprobación de guantes detectó el agujero, llevaban una hora de adelanto y todas las tareas menos la última se pudieron completar. Mastraccio aguardó en la esclusa hasta que Anderson terminó su parte y los dos se retiraron al interior de la estación. De inmediato los ingenieros en tierra empezaron a revisar videos y fotografías para tratar de averiguar dónde pudo dañarse el guante.
Mientras tanto, el daño en la cubierta cerámica del transbordador se ha seguido analizando en los simuladores. Aunque se tiene una certeza al 90% de que no impedirá el regreso de los astronautas ni aún en el peor de los casos, todavía esperan a que concluya la revisión independiente de los análisis. Algo que les ha sorprendido un poco es comprobar cómo la loseta se deterioraba en la simulación, aunque sin llegar en ningún momento a un punto crítico.
