Los astronautas del transbordador Endeavour volverán a casa al final de la misión STS-118 sin efectuar ninguna reparación en la cubierta dañada durante el lanzamiento. Después de consultar a distintos centros de dentro y fuera de la NASA, la decisión prácticamente unánime es que no supone un riesgo suficiente como para exponer a los astronautas a un paseo espacial adicional sólo con la esperanza de que el resultado de la reparación sea mejor que lo que hay. La única disensión no era sobre la seguridad de aterrizar como está, sino sobre la utilidad de repararlo un poco para reducir el trabajo de revisión posterior. Tal como está, el impacto es el “mal conocido”, ya que han tenido tiempo de realizar todos los tests y modelos con él, y no tendría sentido cambiarlo por una situación de la que no tendrían suficientes datos o pruebas. El aterrizaje está programado para el 22 de agosto. Habrá que confiar en el transbordador y en el talento de los ingenieros.
Hoy se han despertado con una canción de los Foo Fighters, y han tenido una jornada menos activa que las anteriores. Han seguido trasladando materiales de un lado a otro, han tomado fotografías detalladas de todos los guantes de los trajes para analizarlos y asegurarse de que todos están en buenas condiciones, han charlado de nuevo unos minutos con los alumnos de una escuela, les han hecho una demostración de cómo se duerme en la estación y les han hablado sobre sus comidas favoritas, la higiene matutina, etcétera. Luego han hablado para la prensa sobre el daño en el transbordador y en el guante, los experimentos que están llevando a cabo, con las limitaciones de estar en una misión de ensamblaje, y las dificultades de manejar el brazo robótico en microgravedad, entre otras cosas. Al final del día los astronautas dispusieron de algo de tiempo libre.
Para mantener la costumbre de tener algo nuevo cada día, una de las ventanillas recibió un impacto de micrometeorito. El daño es insignificante, apenas una muesca de 1 milímetro de profundidad en el cristal externo (de los tres que la forman), y los parabrisas del shuttle desde luego no son como los del coche. De todas formas tenían que cambiarlo después de esta misión. El parabrisas dañado está frente el asiento del comandante, ligeramente a la izquierda. Ya habían orientado el transbordador de forma que las partes menos vulnerables fueran las que estuvieran expuestas a los micrometeoritos conforme la estación orbita la Tierra.
