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El Señor de los Anillos

Saturn, Cassini 14 December 2007
Saturno visto por Cassini, 14 de diciembre de 2007
Créditos:NASA/JPL/Space Science Institute

En las últimas semanas se ha avanzado un poco más en la comprensión de la naturaleza del gigante Saturno gracias a la sonda Cassini. En primer lugar, el estudio de las ondas de radio que emite el planeta, que son una de las pocas formas de que disponemos de intentar averiguar a qué velocidad gira el núcleo de Saturno bajo las masas ingentes de gas, ha servido para detectar la influencia que tiene en ellas el viento solar. El problema al que se enfrentan los científicos tiene que ver con una incongruencia entre los datos de la sonda Galileo y los de la sonda Cassini. Comparándolos, se podría pensar que en sólo unos pocos años la rotación del planeta se ha ralentizado de forma sustancial —algo casi impensable—, así que para comprender lo que nos están diciendo esas ondas de radio hay que descontar de la parte que nos interesa cualquier influencia externa. En este caso, ahora sabemos que los intervalos entre las emisiones varían al mismo ritmo que la actividad solar, lo que sirve así para poner los datos de Galileo y de Cassini en su contexto.

Por otro lado, también nos hemos enterado de que los anillos de Saturno podrían no ser una formación reciente, temporal y condenada a desaparecer, como nos habían enseñado hasta ahora, sino tal vez tan antigua como el planeta mismo. Observando las lunas activas como Encélado, que emite chorros de partículas de hielo, y la dinámica de los fragmentos del anillo, que parecen estar continuamente reciclándose, formando pequeñas lunas y deshaciéndolas de nuevo, se ha comprobado que el color pálido de los anillos es compatible con un origen muy antiguo. Si no se hubieran renovado constantemente, el polvo interplanetario y el viento solar los habría vuelto más oscuros.

Durante el mes de diciembre el programa de la sonda Cassini incluirá, además de nuevas tomas de las lunas heladas como Rhea, Tetis o Dione, una pasada por el polo sur de Titán, la visita número 40, que rastreará con radar para tratar de tomar imágenes nítidas de los presuntos lagos de metano que se adivinan en las imágenes anteriores. Titán es, de momento, el único cuerpo aparte de Marte y la Tierra en el que se tienen indicios directos de la acción de masas de fluidos líquidos.

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