Foto: Lestat (Jan Mehlich) - Licencia: Creative Commons BY-SA
Lo que ofrece la fundación Creative Commons es simplemente un modelo de licencia, por supuesto es de uso libre. Se puede seleccionar una en esta página, que aún no tienen del todo traducida, pero se entiende más o menos:
http://creativecommons.org/license/?lang=es
Basta indicar en la obra/web/etcétera cuál es la licencia que se ha elegido y, si es posible, poner el enlace al documento. El uso de estas licencias tiene un valor legal dentro y fuera de la red. Pero no hay que confundir licencia y registro. El registro es lo que da fe de tu autoría y propiedad de una obra, mientras que la licencia es un permiso que se le concede al destinatario para usarla de una forma determinada. Las Creative Commons no protegen ningún derecho más que el símbolo del © porque, de hecho, lo que hacen es especificar qué derechos implícitos del © se dejan libres.
Como comentaba recientemente el autor de PlagiarismToday, un blog muy famoso sobre Creative Commons y propiedad intelectual, las licencias Creative Commons no son mágicas ni producen efectos especiales. Hay quien las usa por el valor de imagen que proporciona compartir, hay quien trata de usarlas para paliar el pirateo de sus contenidos sin citar el autor ni la fuente, o para que la gente que quiera redistribuir el contenido no le mande cientos de mensajes pidiendo permiso, pero en todos los casos es raro que tengan un efecto perceptible. Si, por ejemplo, se pone una obra literaria en la red bajo una licencia Creative Commons que permite compartirla, en realidad lo habitual es que no sea compartida por mucha más gente, y no de una forma mucho más respetuosa con las condiciones, que la que lo habría hecho con un simple © o con un permiso escrito confeccionado por el autor.
Hay mucha gente en la red que todavía no está familiarizada con el concepto de las CC y, cuando ven el símbolo, simplemente piensan: esto se puede copiar sin más; y así olvidan que hay que citar al autor, o no usarlo con fines comerciales, etcétera. Además, debido a las dudas que les pueden causar las diferentes variantes, la gente que sólo le iba a dar un uso casual termina escribiendo a menudo al autor para pedirle un permiso explícito o una aclaración.
En mi opinión, el © más una forma de contacto para que le pidan a uno permiso caso por caso para redistribuir o reusar el contenido es lo mejor para los proyectos pequeños. Primero porque es más simple, y no genera confusión ni para el autor ni para el destinatario. Segundo, porque el contacto con aquella gente que muestra un interés particular en difundir la obra es valioso. Cuando escriben al autor, además de dejarle una dirección de contacto, le dan pie a tener trato en el futuro. Las Creative Commons son más eficientes, o deberían, cuando se espera mucha difusión y en consecuencia no tiene sentido gestionar los usos caso por caso.









