En el pasado, para divulgar un texto hacía falta algo más que haberlo puesto en blanco sobre negro. Imprimir un manuscrito bien diseñado podía ser muy caro, y hacerlo llegar a mucha gente era aún más difícil. Hoy en día la red permite publicar y divulgar al instante, pero eso no garantiza que alguien se molestará en leerlo.
Diferentes contextos hacen diferentes lectores
La predisposición a leer de alguien que toma un libro no es la misma que la de alguien que está sentado delante de un PC. La red y el hipertexto son el paraíso (o el infierno) del lector hiperactivo. En cada página hay distintos tipos de información a un golpe de vista, distintos tipos de contenido y enlaces para saltar en cualquier instante a otros focos de interés. El lector de la red no está acostumbrado a permanecer atado a un sólo texto ni a leerlo en orden secuencial, sino a prestar atención en impulsos de pocos segundos, intercalados con una búsqueda activa de contenidos paralelos, lo que resulta casi incompatible con las necesidades de una narración.
La constancia está en la contención
Es útil, por eso, disponer el texto de forma que se pueda leer cada fragmento de forma superficial sin que el siguiente pierda sentido. La narración necesita interrumpirse y reanudarse cada poco para que la atención del lector no se disipe, ayudando además a dividir la información en trozos más fáciles de digerir. Del mismo modo, es deseable evitar el exceso de retórica. Creadores como Ernest Hemingway o Benjamin Franklin entraron en la historia de la literatura usando un estilo sencillo.
En el periodismo saben esto desde que existen los titulares: el lector de medios dinámicos es un pez impaciente en medio de un gran lago. Si le muestras un solo anzuelo, o se interesa a fondo a la primera, o lo esperarás en vano. La narración digital necesita muchos puntos de entrada, elementos que llamen la atención y rompan la monotonía del texto, además de aprovechar todo lo que pueda ofrecer la hipertextualidad y la imagen para ampliar y complementar la experiencia del lector.
En la red no hay púlpitos ni piedad
Por último, hay que tener en cuenta que en la red no funcionan las pretensiones. La red es un medio multipersonal en el que el prestigio de un orador o narrador se basa en lo útil y directo que es su contenido, y no en lo elaborada o sofisticada que es su exposición. Tampoco hay compasión para los autores que no se comprometen sinceramente con lo que dicen. Los tiempos en los que un bloguero podía hacerse pasar por enterado repitiendo noticias como un loro han pasado. Hay demasiada competencia en ese campo cuando lo que puede hacer un «copiante» lo hace diez veces más rápido un bot.










Muy certero!!!!!
De hecho, elprimer pearrafo que vi en Planeta Axxón me ganchó!
Luego entré a este blog y leí el remate, vi las listas de categorias y links del blog me fui a la foto, copie la liga del sitio para rcomendar el articulo a un amigo, regresé al blog, y leí los pearafos que me faltaban.
: ) hiperactivo que es uno.
Hey, hola.
Hace tiempo que sigo las viñetas de don Ramirito. La última es muy buena.