Leído en los blogs de The Guardian, por Stuart Evers:
Estar dentro de la mente de un personaje es una intrigante experiencia, y una de las grandes ventajas de la novela. Pero esta intimidad tiene un precio.[…]
Las grandes narrativas en primera persona te sumergen en el mundo de un personaje en tal grado que parecen hacerlo sin esfuerzo. La realidad, por supuesto, es que esto es increíblemente complicado […] y eso es antes de que empieces a imaginar cómo sería ser un miembro del sexo opuesto.
