Leído en El País:
Los canadienses podrán copiar a sus reproductores de MP3 y ordenadores la música que hayan comprado, pero tendrán prohibido saltarse cualquier limitación digital que la industria pueda aplicar […]
La ley […] seguiría eximiendo a los proveedores de Internet del pago de multas por las violaciones de los derechos de autor de sus clientes, y sólo les obliga a comunicar las infracciones y no a retirar el material ilegal […].
Además, los consumidores podrán grabar programas de radio y de televisión para verlos más tarde, aunque no conservarlos de forma indefinida en una biblioteca personal de grabaciones.
El pirateo es una carga para todo el mundo. Para los productores comerciales porque, más allá de los abusos de precio que cometen, merma sus recursos para investigación y desarrollo. Para los productores alternativos (Open Source, Creative Commons, etcétera), porque les impide competir contra los comerciales con uno de sus puntos fuertes, que es la gratuidad. Si el SO Windows no hubiera sido masivamente pirateado durante una década, Linux y FreeBSD se habrían desarrollado mucho más rápido. Si la gente no hubiera pirateado a los grupos estrella de las compañías de música, los músicos independientes habrían recibido más atención. El pirateo ha retrasado el surgimiento de una cultura alternativa con todas las estructuras necesarias para aprovechar las nuevas tecnologías.









