Una nota rápida sobre astronomía en medio del maremágnum futbolístico:
Los primeros análisis químicos de la sonda Phoenix han descubierto que el suelo marciano en el que se encuentra no solo contiene hielo, sino que la composición se parece bastante a la de cualquier jardín doméstico, a falta de detectar moléculas orgánicas (es decir, compuestas por Carbono e Hidrógeno). El suelo no parece ser tóxico, tiene un pH ligeramente alcalino, es mucho menos salado que el agua de mar y parece haber sido modificado químicamente por el agua en el pasado.
En principio, según han dicho, con esa tierra se podrían hacer crecer nabos o espárragos (por supuesto, haría falta agua líquida, una atmósfera más densa y cálida, y protección contra la radiación solar).
Visto en The Planetary Society Blog y oído en la teleconferencia del 26 de junio.
