Si crees que un libro sólo es útil si cuando se lee, piensa otra vez. Estas son (solo) diez razones por las que merece la pena tener libros:
- Reducir tu factura en electricidad (aislamiento térmico, funcionan «sin baterías»), y ahorrar en hardware (un buen libro no tiene caducidad programada).
- Protegerte de los horrores de la «arquitectura rápida».
- Cambiar tu personalidad con su presencia (y mantenerla sintonizada en una determinada onda).
- Crear un vínculo material y artístico entre tu realidad y tu conocimiento.
- Reducir tu tiempo de búsqueda para ciertas consultas (la interacción con la red a través del teclado no es siempre más rápida que con un libro que conoces bien al alcance del brazo).
- Aprovechar tu memoria espacial para aumentar tu retentiva.
- Aportar un toque clásico al ambiente, en especial si es papel viejo.
- Salvarte de la ansiedad de la desconexión durante una avería.
- Contrarrestar los malos hábitos de la cultura digital a ritmo de masa histérica.
- Crear un símbolo de identidad fuera de los límites de una pantalla.

Para mí el punto negro de los lectores electrónicos ha sido siempre la autonomía. Me escandaliza pensar que a algo que sirve para leer se le pueda acabar la energía, o peor, que se le pueda tirar del enchufe. En un mundo sólo con lectura electrónica, sería una perspectiva terrible.
Por no hablar de lo fácil que es eliminar esa información. Imagina que la mayor obra de la literatura universal hubiera estado almacenada en un disco de 3 1/2. Cualquiera podría haber pulsado un botón y hacerla desaparecer, o el disco se habría echado a perder en ese tiempo, o el formato en el que estaba codificada podría estar obsoleto. Encontrar y decodificar un documento de hace más de una década empieza a parecer tan costoso como si fuera un manuscrito del siglo X.
Donde esté un libro/libro…….