Fidel Bueno creía a ciegas en la importancia de la naturalidad. Las desgracias ocurrían cuando alguien se ponía nervioso y empezaba a comportarse de forma errática. Algo tan simple como desayunar en pijama por no manchar el traje era un síntoma de haber perdido la confianza en uno mismo, de admitir que se iba a fracasar tarde o temprano hasta en el más simple de los propósitos, de rendirse, en definitiva, a la idea de que había que tener miedo al futuro porque el destino fatal alcanzaba a todos, sin importar cuánto hicieran por evitarlo. Para Fidel, el temor sólo era un pararrayos que estaba irremediablemente condenado a atraer la mala suerte.
«La granja» es una distopía clásica de deshumanización inspirada en Fahrenheit 451, El proceso y la fábula «El cerdo, el carnero y la cabra». Escrita en el contexto de la crisis de la gripe aviar, es una alegoría del autoengaño, la indefensión ante el poder y el desinterés por el futuro que produce el conformismo con el nivel de vida del Primer Mundo.
El estilo visual y narrativo es deliberadamente cinematográfico. Aparte de por los estudios en guión de cine, algunos detalles en concreto son de películas como Delicatessen, Doce monos o Con la muerte en los talones. El retrato de los vecinos del protagonista, los Ruano, esta basado en el cuadro American Gothic. Una versión anterior de la historia se publicó hace varios años en la revista NGC 3660.









