El astronauta estaba tirado entre el lavabo y la puerta del cubículo, inmóvil, con un brazo sobre el retrete. Era como si aún tratara de levantarse. Los fluorescentes del aseo público se reflejaban en la pulida esfera del casco y el blanco impoluto de su traje contrastaba con las paredes manchadas, manchas de alcoholizaciones rápidas de área de descanso en el camino entre una gran borrachera y otra. Porque, en efecto, aquella noche había un hombre del espacio en aquel aseo de una gasolinera de un área de servicio de una autopista en mitad de la nada, y era un astronauta muerto.
«El astronauta» es una historia de ciencia-ficción y terror cósmico en la que el protagonista se enfrenta al universo entero en un duelo de supervivencia. Está escrita en un estilo visual y post-posmodernista, con distintos tiempos de narración dentro de la acción lineal, transiciones rápidas y conexiones de elementos dispares en un relato coherente.
Mis apuntes previos sobre esta historia se reducían a un sumario del primer párrafo. No tenía nada más que la idea de contar una historia sobre un astronauta asesinado en un lavabo de un area de servicio. Se trataba de comprobar si contar una historia a partir de un punto de partida muy improbable sería más difícil de lo habitual.










De momento, queda muy interesante. No parece desencajar el astronauta en el baño público, tan sólo aumenta la intriga.