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International Year of Astronomy 2009

Phoenix detecta CaCO3, arcillas y nieve

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Comparación entre una partícula analizada por el microscopio de fuerza atómica de Phoenix y una partícula de arcilla de silicatos analizada en la Tierra.
Créditos: NASA/JPL-Caltech/University of Arizona

Mis notas de la rueda de prensa de hoy:

– La sonda está en una salud excepcional pese a haber superado los noventa días de la misión primaria. Phoenix no es como los Mars Exploration Rovers, cuya misión también iba a durar 90 días, pero disponen de luz todo el año. En la actualidad la mitad del Sol pasa mucho tiempo bajo el horizonte en las latitudes en las que Phoenix se encuentra, cerca del polo norte marciano.

– Como hay menos luz, los paneles solares de Phoenix cada vez producen menos energía y el gasto para compensar la bajada de las temperaturas es mayor, lo que reduce la energía disponible para los instrumentos científicos. En la actualidad los paneles están produciendo unos 2100W. El mínimo para seguir funcionando son unos 1000W.

– Los instrumentos TEGA y MECA han seguido estudiando minerales que son evidencia de interacción con agua líquida. Aunque esos minerales ya se habían detectado desde el espacio en lugares de Marte en los que había signos de flujos de agua, en las llanuras del norte no hay lechos fluviales, lo que significa que el proceso de formación podría haber sido diferente, como un lago, un océano, o algún tipo de cenagal o tierra húmeda.

– Los hornos de TEGA han detectado la emisión de CO2 a altas temperaturas que se corresponde de forma inequívoca con la presencia de carbonato cálcico. El carbonato cálcico es lo que forma las rocas calizas o las conchas de los caracoles marinos y es otro indicio de la interacción con agua. La proporción de carbonato cálcico en las muestras es significativa, un 3-7%.

– MECA ha determinado que el pH del suelo es muy parecido al del agua de mar. Igual que en los océanos, el carbonato cálcico hace de «tampón» para el pH, manteniéndolo estable. También hay una pequeña proporción de sales.

– El microscopio óptico ha permitido ver partículas de muchos tipos diferentes que ilustran la variedad de minerales en Marte. Esos pequeños granos, redondeados por el viento, se encuentran en un sustrato de polvo cuyos granos son más pequeños incluso que la longitud de onda de la luz que utiliza el microscopio óptico, es decir, del tamaño de partículas de arcilla. Para estudiarlos, han usado el Atomic Force Microscope, un microscopio que «palpa» la forma de las partículas con una serie de agujas de tamaño increíblemente pequeño. Las imágenes de esas partículas son similares a las de arcillas de silicatos tomadas en la Tierra. La proporción de arcillas en las muestras es más difícil de determinar, pero no sería mucho menor de un 8%.

– Los instrumentos metereológicos de Phoenix han detectado la presencia de cortinas de cristales de hielo descendiendo desde las nubes, es decir, nevando. Queda por comprobar si esa nieva llega hasta el suelo o si se evapora por el camino. Los científicos están muy interesados en estudiar cómo interactúa el hielo a unos centímetros bajo la superficie con el vapor del aire y si ambos forman parte de un ciclo hidrológico marciano.

– Es importante tener en cuenta que el eje de rotación de Marte cabecea con el paso del tiempo. En tiempos geológicamente recientes las llanuras del norte estaban situadas mucho más cerca del ecuador y habrían alcanzado temperaturas más altas. Es posible que en las llanuras en las que se encuentra Phoenix haya habido agua líquida en los últimos millones de años (no en forma de lagos y ríos, sino películas microscópicas y tierra húmeda).

– Recientemente movieron una roca para estudiar el suelo bajo ella. Los percloratos (cuya presencia anunciaron en la anterior rueda de prensa) se forman en la atmósfera por la interacción con la radiación solar y se precipitan sobre suelo, por lo que es de esperar que haya menos debajo de una piedra (salvo que haya habido agua líquida recientemente, pues los percloratos son extremadamente solubles). Si hubo agua líquida en el pasado, las películas que se habrían formado habrían tendido a concentrarse bajo las piedras y a formar depósitos de sal. También es interesante ver si las diferentes temperaturas que puede alcanzar la roca durante el día han alterado la química del suelo. Por el momento, ya han visto diferencias sutiles de color respecto al suelo circundante.

– Como anunciaron en la anterior rueda de prensa, las pruebas de conductividad indican que el suelo está extremadamente seco. Una hipótesis que más favorecen es la de que el perclorato esté actuando como absorbente.

– En los últimos días han tomado una muestra de control de un sustrato libre de material orgánico preparado a tal efecto para analizarla en uno de los hornos de TEGA. El resultado les dará una línea de base para comparar con el resto de análisis y determinar si cualquier indicio de material orgánico proviene de las muestras o de la propia sonda. (El hecho de que hayan usado la muestra de control parece indicar que tienen «posible» material orgánico. Pero, ojo: en química «orgánico» no implica «de origen biológico»; lo que significa es que hay átomos de carbono combinados con átomos de hidrógeno).

El sitio oficial de la sonda Phoenix es: http://phoenix.lpl.arizona.edu/

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