No es una noticia oficial, sino una consecuencia lógica del anuncio de la detección de carbonato cálcico en las muestras analizadas por la sonda Phoenix. Por supuesto, ya se sabe que el carbonato cálcico (comunmente «calcita») puede tener un origen biológico: la mayor parte de los derivados de CaCO3 de la Tierra proceden de bacterias y criaturas marinas. Sin embargo, la calcita se puede formar también de forma abiótica a partir de procesos magmáticos. ¿Puede Phoenix distinguir el carbonato cálcico de origen biológico del abiótico? La respuesta es: en principio sí.
Uno de los instrumentos implicados en la detección del carbonato cálcico es el instrumento TEGA. TEGA analiza las muestras calentándolas a temperaturas de hasta 1000ºC y «oliendo» los gases que emiten. Distintos compuestos se degradan a distintas temperaturas, liberando vapor de agua, CO2, etcétera. Según la temperatura a la que aparecen esos gases se puede deducir la presencia de un compuesto. La huella característica del carbonato cálcico es que libera CO2 a partir de unos 825ºC.
Hace tres años se realizó un estudio para comparar la temperatura de descomposición del carbonato cálcico generado por distintos procesos. El abstracto del artículo se puede leer aquí (y un artículo posterior en New Scientist, aquí):
Nuestros resultados muestran que la degradación térmica de la calcita abiótica se inicia a una temperatura al menos 40°C superior a la temperatura de degradación de cualquier calcita biótica investigada. En consecuencia, en el caso de un estudio marciano in-situ o en una misión de retorno de muestras, el análisis de minerales marcianos mediante DTA-TG [análisis termal diferencial y análisis termogravimétrico] representa un acercamiento prometedor para detectar evidencias de actividad biológica pasada en Marte.
El estudio concluye que el carbonato cálcico formado por organismos vivos crece más rápido y contiene más impurezas que el abiótico, lo que hace que su temperatura de degradación sea menor.
Hasta donde sé, la temperatura exacta a la que TEGA detectó el CO2 aún no se ha publicado. Sin embargo, es de esperar que los datos, una vez analizados, den una buena idea de a qué temperatura se ha degradado el carbonato cálcico de las muestras de suelo marciano y si se corresponde con un origen biótico o abiótico según el estudio mencionado arriba. La solución probablemente no se reducirá a un «blanco o negro», puesto que el suelo marciano puede llevar millones de años sometido a procesos químicos capaces de enmascarar el origen de las muestras. En cualquier caso, se puede decir que, al menos en teoría, alguien podría tener ya delante de sí datos que sugerirían la acción de organismos vivos (o la ausencia de esa acción) en los minerales de Marte.









