
2008 TC3 captado por EUMETSAT.
8TA9D69, también conocido como 2008 TC3, impactó contra la atmósfera de la Tierra el 7 de octubre a las 2:46 UTC (4:46 de la madrugada en España), sobre el norte de Sudán, con un ángulo de incidencia de 19º y liberando una energía de entre 1,1 y 2,1 kilotones de TNT. Un análisis espectral de la Queen’s University de Belfast no detectó las bandas de absorción de los silicatos, propios de los asteroides rocosos de tipo S.
Según SpaceWeather, la aparición del meteoro fue confirmada visualmente por un piloto de KLM. Hay muchas imágenes previas al impacto, pero la hora y el lugar de la llegada hacen que sea poco probable que veamos fotografías de la bola de fuego.
Pese a lo repentino de la alerta, nadie tuvo que correr a reunir víveres, agua y munición para esconderse en el sótano. 2008 TC3 medía sólo unos 3 metros de diámetro y la predicción era que se desintegrara contra la atmósfera. Los impactos de asteroides de este tamaño se producen cada varios meses pero nunca hasta ahora habíamos sido capaces de detectarlos a tiempo.
A la gente de a pie nos debe reconfortar que los sistemas de detección hayan podido anticipar la llegada de un asteroide tan pequeño y precisar el lugar del impacto con varias horas de antelación. El Near Earth Object Program diferencia los asteroides de menos de 50 metros de diámetro del resto porque no son un motivo de preocupación. En la escala de Torino (de 1 a 10), el grado máximo que puede alcanzar un asteroide de menos de 100 metros es el 4. Los asteroides que nos deben preocupar son varios órdenes de magnitud más brillantes que 2008 TC3 y se pueden avistar a mayor distancia.
En YouTube hay una simulación de la llegada y las regiones desde las que pudo ser visible (el círculo verde). Las ondas de radio que el meteoro reflejó durante su entrada habrán sido grabadas por estaciones de radio como esta. Una estación de detección de infrasonidos consiguió localizar el lugar en el que el meteoro terminó su viaje.








