No es la clase de película para unas navidades, pero vale la pena verla.
Es de los Estudios Gibli, 1988, produce Hayao Miyazaki (no hará falta que lo presente, ¿verdad?), y está basada en una novela. La historia es la de dos hermanos huérfanos que tratan de sobrevivir a las penurias de la guerra y la postguerra en Japón. Una película dura y nada juvenil, pero magníficamente animada y con un final —o debería decir, principio— no apto para estados de ánimo depresivos.

