Salvo por el conflicto potencial con animales domésticos e invitados que traen zapatos sucios en días de lluvia, es absolutamente genial (si eres fetichista de los libros, claro).
Salvo por el conflicto potencial con animales domésticos e invitados que traen zapatos sucios en días de lluvia, es absolutamente genial (si eres fetichista de los libros, claro).
Si os interesa el arte callejero, echadle un ojo a los fondos de imágenes en Flickr.
O en concreto, a Grafitti Archaelogy, Street Art y Banksy.
También, grafitti en DevianArt.
Y ya fuera del tema, vía Microsiervos: Stick figures in peril, un grupo dedicado a las señales de peligro.
El arte es un mullido lecho para los que nos sentimos vagos de profesión. Cuando uno comprende esta verdad, se proclama a sí mismo solemnemente artista, escritor o pintor, músico o poeta.Luego, los demás, empezando por la familia y por los amigos, no aceptan casi nunca esta solemne proclamación individual que les parece subterfugio, un buen pretexto para no trabajar.
Pasado el tiempo, si el vago por casualidad resulta un artista estimable, la vagancia no se toma en cuenta, es, en algunos casos, una belleza más, un gracioso lunar; en cambio, si el supuesto artista no produce nada que valga la pena, entonces su vagancia se pone al descubierto y se convierte ante los ojos de sus conocidos en algo criminal, desagradable y repelente.
“El mundo es ansí”, Pío Baroja
Leído en CadenaSer.com:
La última víctima del “bromista del arte” más famoso del Reino Unido, que ha colocado piezas falsas en las galerías más prestigiosas del mundo, ha sido el Museo Británico, que exhibió durante días la imagen de un hombre cavernícola empujando un carro de supermercado. […]
Tras esta alerta en Internet, los responsables del museo encontraron la pieza colgada en la sala 41 de sus galerías y reconocieron desconocer cuánto tiempo llevaba expuesta.
Tres cosas que me dan ganas de decir después de leer esto:
1. Como aquí desaparezca la Historia del Arte, no es que nos vayan a colar obras falsas en los museos, es que va a exponer obras hasta Pocholo*.
2. Se podrá decir que eso demuestra que se le llama arte a cualquier cosa. Sin embargo, lo que yo creo y lo que ese hombre quizá no supiese es que, al tener la intención de que pasaran por obras de arte, sus objetos se estaban convirtiendo en tales. El arte es estética + intención. Digamos que la estética es la coherencia casi puramente psicológica de la obra, y la intención (la que le dan o la que le suponemos) es lo que le da la dimensión humana, la que hace que eso y no otra cosa sea importante para nosotros. Yo, la verdad, es que lo habría dejado colgado.
3. Ya puestos, quizá parte de los museos debería ser “pública”, sin regulación ni control algunos, un lugar donde cualquiera pudiera dejar una huella de arte casual.
*freakie mediático español.
Leído en ABC.es
Historia del Arte es una de las carreras que la Subcomisión de Humanidades ha eliminado de su propuesta del nuevo catálogo de títulos de Grado que el Consejo de Coordinación Universitaria deberá remitir al Gobierno para su definitiva aprobación. Profesores y alumnos de esta titulación, que comenzó a impartirse con entidad propia a principios de los años 90 y que se cursa en las facultades de Geografía e Historia o de Filosofía y Letras, han iniciado acciones de protesta para evitar que el Gobierno acepte la propuesta de la Subcomisión.
Y, según el resto de la noticia, han propuesto incluir el estudio de la historia del arte dentro de los Grados de Historia y de Geografía.
Yo recuerdo, cuando estudiaba “Historia del mundo contemporáneo” en el instituto, que al final de cada tema había siempre unas páginas dedicadas a la historia del arte. ¿Creéis que se estudiaban? Ni de coña. Llegaba a pasar el curso entero sin haber leído una sola línea de esos apartados; muchas veces, incitados por el mismo profesor, quien les restaba importancia ante los aprietos del currículo. Sólo si tenías mala suerte puede que entrase una pregunta en algún examen.
Más tarde, en el extinto COU, tuve oportunidad de estudiar “Historia del arte” tal cual, como asignatura independiente. Y, en serio, jamás he disfrutado tanto con una materia. No se trataba sólo de comprender el arte, sino de entender cómo era interpretada la realidad de cada época y, al mismo tiempo, darse cuenta de cómo esa interpretación creaba un estilo que moldeaba la forma de comprender la realidad.
El arte es aquella parte de lo que creamos a nuestro alrededor que puede cambiar nuestras emociones y dar coherencia a nuestra forma de pensar. Por eso, pensar que la historia del arte es sólo un puñado de datos y fechas o sólo una colección de atractivos turísticos es propio de bárbaros. Aunque en este país de fútbol, toros y sombrillas se pueda entender como una extravagancia al lado de guerras, reyes y fronteras; pero es que aún hay quien cree que lo de don Quijote era locura cuando, en el fondo, sólo estaba convirtiendo una realidad zafia en una obra de arte.
Si se suprime la “Historia del arte”, con esa lógica, tendrán que suprimir también la filosofía y las filologías. Y, entonces, toda la cultura será historia.
Me produjo un choque total esta conducta de los americanos, el mismo que le produjo al mundo entero, especialmente porque Estados Unidos es el modelo de la compasión.
Son palabras de Fernando Botero, un reconocidísimo pintor colombiano que ha dedicado una serie entera de cincuenta cuadros a los abusos en la ya tristemente famosa cárcel de Abu Ghraib.
Quería destacarlo por un motivo. Estamos acostumbrados a que algunas formas de arte como la fotografía, la literatura o la música suelan aprovechar su medio para denunciar todo lo denunciable que ocurre en estos tiempos, pero -por el motivo que sea- la pintura, tan entregada a veces a la abstracción, parece que haga menos hincapié que el resto en su propia utilidad social. Hay que felicitar por eso a Botero por haber puesto su arte al servicio de la conciencia, sobre todo cuando las crudas imágenes de los telediarios ya no nos causan el mismo impacto que antes.