Si Ubuntu, y el software Linux en general, tienen un gran punto flaco, este debe de ser la usabilidad de las aplicaciones gráficas profesionales. Obviamente, no se pueden comparar las herramientas gratuitas con las comerciales; y en cualquier caso, el software de Adobe suele funcionar en Linux vía Wine. La pega es que algunas características esenciales tardan mucho en implementarse mientras otras más vistosas reciben más atención.
Un ejemplo es el tratamiento de imágenes en perfil de color CMYK —el que usan las impresoras en color y que, por ejemplo, requiere Bubok para sus cubiertas—. En GIMP sólo hay una opción oculta en las preferencias para seleccionar un perfil de CMYK que, vista por encima, ni siquiera queda muy claro si realmente funciona. Además, si abres una imagen CMYK en GIMP el perfil incrustado se descarta y la imagen se convierte automáticamente a RGB. Inkscape tampoco manejaba CMYK hasta la últimisima versión 0.46, y lo que hay sigue siendo rudimentario. En Krita, el programa de tratamiento de imágenes de la suite de oficina para KDE, la conversión sí está bien implementada y es muy simple, pero resulta que Krita no deja ajustar la resolución de la imagen y convierte todo a 72ppp. Y en cuanto a ImageMagick, el comando «convert -colorspace CMYK» no parece dar buenos resultados.
Una posible solución es exportar el diseño de Inkscape a png, convertirlo a un jpg en modo CMYK de Adobe en Krita, y cambiar la resolución con un «convert -density 300» vía ImageMagick. Con eso parece posible obtener una imagen similar, aunque no idéntica, a la que produce un programa profesional, si bien las diferencias son todavía lo bastante evidentes como para despertar algunas dudas sobre la fiabilidad del resultado.

