El País publica una entrevista a Jaime Salinas, que fue editor en Seix Barral, Alianza y Alfaguara así como director general del libro. Entre otras cosas habla de los entresijos de la labor editorial y de su relación con otros editores y autores, y hace un comentario interesante sobre el peligro de que un editor se deje llevar por sus gustos personales.
Ciertamente, estamos hablando de un profesional que tiene que pensar en el interés del destinatario (los lectores) más allá de sus tendencias, aunque siempre haya una preferencia por seguir una línea u otra. Imaginad si no lo que sería la literatura si quienes actúan como medio decidieran imponer un filtro demasiado fino sobre ciertos estilos, tendencias o ideas. Cada editorial sería como un pequeño (o no tanto) país con su propio dictador y su estatuto sobre lo que es el bien y el mal.

