En la lista de comunidadcf llevan unos días hablando de ello, pero justo ahora lo vi en el Clarín.
El Clarín.- Parecen salidos de un cuento de María Elena Walsh, pero son producto de la ingeniería genética. Son chanchos verdes fluorescentes y fueron creados por la Universidad Nacional de Taiwán a partir de la implantación de genes de medusas, que fueron inyectados en fetos de cerdos, para desarrollar genes con el transgénico de la proteína verde que brilla en la oscuridad.
Los creadores hablan de su utilidad para distinguir los órganos de cerdo una vez transplantados en humanos, pero parece casi inexorable que llegue el día en que la humanidad esté repleta de variaciones —en principio sólo estéticas— de este tipo, en una especie de proceso de demolición de los rasgos raciales. Pensad tan sólo en el dilema que se planteará en cuanto una pareja lo bastante excéntrica consiga tener un hijo fluorescente. Teniendo en cuenta que, según la noticia, es un gen que se transmite a la descendencia, ¿bajo qué derecho se podría impedir que ese individuo fluorescente no forme una familia y tenga hijos? Aunque sea una distinción artificial, coartar sus derechos entraría en la categoría de racismo.