Buscad “Cómo construir una bomba nuclear” en Google. Os sorprenderéis —o no— de la cantidad de resultados. Por eso la Unión Europea intenta limitar este tipo de contenidos.
Vía 20minutos: “Tengo la intención de llevar a cabo una investigación conjunta con las empresas para determinar si es posible usar la tecnología para evitar que la gente use los buscadores para buscar cosas peligrosas, como bomba, matar, genocidio o terrorismo”, ha señalado Frattini en una entrevista. El alto mandatario de la Unión Europea prevé realizar esta propuesta a los estados miembros a principios de noviembre, como parte de un paquete de medidas sobre lucha antiterrorista.
Dejemos de lado que sea otro caso flagrante de buscar soluciones en los lugares más tontos, y otro intento de sentar precedentes para la “desneutralización” de la red. La red nos proporciona libertad de información y la formación de una sociedad informada previene más muertes de las que causa.
Dejando eso de lado, digo, también cabe pensar: ¿quién coño necesita realmente saber cómo se fabrica una bomba atómica? Los investigadores tienen acceso a papeles científicos. El resto… fuera de lo que es la estructura general de la bomba —por su importancia en la Física y en la Historia—, no es que tenga ningún buen uso en particular para esa información, ¿verdad?
Mi voto no sería por censurar la red. Mi voto sería por dejar de llenar la red con información basura sólo por atraer el morbo de la gente. Quiero decir, si uno o una es un poco responsable, podría decidir que los planos de una bomba o los componentes de un tóxico nervioso no son de vital importancia para la humanidad. Todos sabemos que hay cosas del mundo real que si dejaran de existir no echaríamos de menos. Pues bueno, que algunas cosas no estén disponibles a través de la red no me harán sentirme oprimido o desinformado. Hay medios más adecuados que la red pública para acceder a esa clase de información.

