El rover Opportunity ya se ha zambullido varios metros en la ladera del cráter Victoria, camino del “anillo de bañera” que parece marcar la separación entre la antigua superficie del valle y los escombros acumulados sobre él:
Créditos: NASA/JPL/Space Science Institute
Marte parece empeñado en poner obstáculos al rover en esta última parte de la misión. Durante los últimos tres días la sonda Mars Odyssey, encargada de actuar como repetidor para los rovers, entró en “modo a prueba de fallos”, obligando a los ingenieros en tierra a usar las antenas de la Deep Space Network para comunicarse directamente con los dos robots.
Aunque llevar a Opportunity por la pendiente de las laderas de Victoria es arriesgado, teniendo en cuenta los bancos de arena y el peligro de que, como le pasó a Spirit, se averíe alguna rueda, hay suficiente ciencia para pasarse años dentro del cráter aun en el caso de que el robot sobreviviera hasta el momento de intentar llevarlo a otro sitio y no fueran capaces de remontar el borde. El próximo invierno marciano será una dura prueba para ambos robots, que ya han pasado varios años su “garantía” de tres meses. La principal amenaza (aparte de los recortes de presupuesto del Congreso) son los bruscos cambios de temperatura entre el día y la noche, combinados con el polvo que se acumula en los paneles.

