El robot Opportunity, al que llevo tanto tiempo dedicándole atención en el blog, ya está preparado para entrar en el cráter Victoria (notas de prensa). El objetivo es estudiar el estrato de material claro que se ve en la fotografía —en un lugar más accesible—, y que corresponde a la superficie marciana por debajo de todos los escombros de impactos de meteoritos.

Créditos: NASA/JPL/Universidad de Arizona
El equipo científico quiere averiguar si el aspecto de esa banda clara se debe a la interacción con la antigua atmósfera marciana o con una masa de agua líquida. Por debajo de esa capa los estratos están formados por miles de finas capas, cuyo origen aún está por determinar, aunque podrían ser los depósitos consolidados de un antiguo campo de dunas. El aspecto ceniciento de la superficie en la foto se debe a la cantidad ingente de pequeñas esferas de material ferroso esparcidas por la superficie.
Opportunity rodeará el borde de Duck Bay para entrar con la menor pendiente posible y examinar los estratos expuestos. Dependiendo de lo que encuentren a partir de ahí, decidirán si siguen adelante. Si la pendiente está formada por una capa de polvo sobre un lecho sólido el robot podrá bajarla y subirla sin dificultad, pero si es una trampa de arena lo más probable sería que se quedara atrapado, como estuvo a punto de ocurrir en el trayecto hacia el cráter.
El ingreso en el cráter es un “ahora o nunca”, antes de que llegue el próximo invierno marciano. Opportunity ya está acusando los efectos de soportar las diferencias de temperatura entre el día y la noche, de más de 110ºC, durante tres años. Además de un calefactor y un actuador del brazo mecánico averiados, en el viaje de regreso a Duck Bay una de las ruedas empezó a demandar más energía, lo que podría ser un síntoma de que sus componentes se están degradando. En la última semana se sumó a las preocupaciones una tormenta de arena regional, a unos 1000 kilómetros de Oppy, que no fue a mayores. Hay que recordar que en el 2001 se produjo una tormenta de arena global que enturbió toda la atmósfera del planeta. Los robots necesitan producir 300W/h para mantenerse en movimiento; de momento, Oppy está en casi 800W/h, sólo cien menos que cuando llegó a Marte, y el polvoriento y maltrecho Spirit en alrededor de (si no recuerdo mal) 600W/h, después de ser limpiado de nuevo por un torbellino.