No, no es el título de un capítulo de Cazadores de mitos. Se trata de cohetes de metano auténticos. Los está investigando XCOR Aerospace y, por la pinta que tienen en acción, están en el buen camino.
Como explican en el sitio de la NASA, la principal razón por la que, en ciertas circunstancias, un cohete de metano podría ser más interesante que uno tradicional de oxígeno líquido (LOX) e hidrógeno, es la disponibilidad de metano en estado gaseoso y líquido en los cuerpos exteriores del Sistema Solar. En Titán, la mayor luna de Saturno, la sonda Cassini-Huygens fotografió mares de metano y otros hidrocarburos. Estas reservas de combustible listas para recolectar permitirían enviar naves con sólo el combustible necesario para la ida. Para regresar, o dirigirse a otro planeta, repostarían in situ en una de estas “gasolineras del espacio”. Aunque la combustión del metano proporcione menos empuje, es suficiente cuando la gravedad de la que tienes que escapar es sólo una fracción la de la Tierra. Además, el metano se mantiene líquido a una temperatura inferior, ocupa menos espacio y, en el evento de tener que proporcionar transporte a futuras colonias espaciales, sería bastante “fácil” de obtener.
El metano es un gas con una gran importancia en el conocimiento del Sistema Solar y por eso su existencia se rastrea con interés. En presencia de la radiación solar se descompone a un ritmo constante, de ahí que sea más abundante en los mundos más alejados y fríos, como Neptuno o Plutón. Para que un planeta más cercano al Sol tenga metano en su atmósfera este debe ser respuesto por medios biológicos o químicos; en el caso de Titán, por ejemplo, se cree que proviene de las reservas atrapadas en el hielo.