Que la blogosfera cambia, como todo, es seguro. Saber cómo cambia es más peliagudo; yo no soy un blogófago —tengo mi selección de blogs preferidos y me mantengo fiel a ellos—, así que lo más que puedo ver son pequeños cambios a pequeña escala. De un tiempo a esta parte tengo sensaciones diferentes acerca de la interconexión de la blogosfera. Hace unos años, al principio del boom, era habitual que las noticias dieran muchos saltos de blog en blog, los “via”, “visto en”, etcétera, eran comunes. Con el tiempo, no obstante, las noticias se han centralizado en concentradores como Slashdot, Barrapunto, Menéame, Microsiervos; antes la blogosfera era más bien una red peer to peer de captación y distribución de noticias sin “servidores” y ahora la relación entre la emisión de una información y la llegada al lector parece más directa.
Cualquier cambio a gran escala en la blogosfera es difícil de detectar. Seguramente ni conociendo la experiencia de todos los blogueros sabríamos en qué dirección se mueve y si se vuelve más centralizada. En todo caso, los blogs existen como creaciones individuales más allá del fenómeno de red que puedan generar; tal vez sólo pierdan un poco de su condición social fuera de los agregadores sociales.

