La sonda New Horizons ha completado la fase de la misión en las cercanías de Júpiter, en la que obtuvo imágenes tan espectaculares como esta del volcán Tvashtar de la luna Io en erupción. Todavía le quedan nada menos que ocho años de viaje a través del espacio interplanetario para alcanzar Plutón y Caronte.
Debido a esto, por primera vez en la historia de la exploración espacial la sonda ha sido puesta de forma operativa en un estado de total hibernación, durante la cual emitirá sólo dos tonos cada día para indicar que todo sigue funcionando a bordo. Todos los sistemas redundantes, así como el sistema de guiado y de control permanecerán apagados y la sonda se dejará llevar sólo por su propio impulso. Mientras los recursos humanos y de comunicaciones se dedican a otras misiones, cada dos meses la sonda será despertada para realizar calibraciones y comprobaciones de rutina. Las calibraciones son importantes para asegurarse de que la sensibilidad de los instrumentos no ha variado, como le sucedió hace muy poco a una de las sondas Voyager después de un fallo de un calefactor, que sobrecalentó uno de los pocos instrumentos que siguen activos.

