
Estrato «Lyell» en el cráter Victoria - Foto: NASA/JPL-Caltech/Cornell University
Cuando se trata de periodismo científico, no hay que dar mucho crédito a los titulares rimbombantes o catastróficos. En general, cuando se rastrean hasta la nota de prensa original, se descubre enseguida que no son exactos, o se basan en hipótesis, o toman el todo por la parte, etcétera.
Por ejemplo, cuando el equipo científico que hay detrás de los Mars Exploration Rovers dice que Marte era muy salado en los tiempos en los que todavía era húmedo, enseguida aparecen titulares que afirman que fue demasiado salado para la vida. Por supuesto, la nota de prensa no dice que Marte haya sido demasiado salado para la vida. Se refiere sólo a los tiempos en los que el Meridiani Planum ya se estaba secando y era una «tabla» de aguas someras que se filtraban hasta la superficie. Lo que explica es que, hace cuatro mil millones de años, las condiciones en Marte se fueron endureciendo debido al aumento de la salinidad. Este conocimiento ayuda a restringir las circunstancias en las que el medio ambiente marciano pudo albergar vida y a planificar las misiones que traten de detectar su rastro: por ejemplo, en regiones más antiguas que Meridiani Planum, o en medios subterráneos que ahora sean accesibles.
