Sobre el autor
De entrevista por Pedro Llamedo, 22/11/2010:
¿Quién es Fran Ontanaya y qué puedes decirnos de él?
Nací en Valencia en 1981. He estudiado un poco de todo: guión de cine, programación informática, ventas y un par de cursos de filología inglesa y he trabajado como corrector y redactor. Escribo relatos desde hace diez años y he publicado más de treinta historias, cuatro de ellas finalistas en varios premios y otras dos seleccionadas en las antologías Artifex y Visiones.
¿Te consideras más autor que geek o diseñador?
No distingo una cosa de otra. Lo que me atrae es crear algo útil a partir de ideas. A veces es en forma de lenguaje literario, otras relacionando información, otras con estructuras generadas mediante código. Lo único que cambia es la urgencia, la sensación de que hacer una cosa u otra es más relevante en un momento dado.
Por otro lado, hoy en día un autor tiene que controlar todo lo que rodea la transmisión de información. Quince años atrás uno se podía permitir sentarse ante el teclado y llenar páginas. Ahora, al menos hasta que la industria que da soporte a los autores se ponga al día, cualquiera que no esté establecido tiene que crear sus propios medios.
Supongo que me resultaría más difícil imaginarme no escribiendo, quizá porque el lenguaje de la ficción está en todas partes y lo comprende todo el mundo. Además, como material para crear herramientas, la literatura supone un desafío más complejo.
¿Qué caracteriza tu forma de escribir?
Intento ser interesante. No me gusta hacer perder el tiempo al lector. Me irritan los autores que no se expresan con claridad, que escriben lo primero que les pasa por la cabeza o se pierden en digresiones. A estas alturas nadie te va a dar un premio por crear nuevas formas de ser ininteligible.
Mis historias siempre tienen algo de ilusionismo. Intento crear imágenes que se queden grabadas en la memoria del lector. Las sensaciones e impresiones son importantes, porque son lo que convierte la lectura en una experiencia. Al fin y al cabo, cualquier punto de vista puede dar lugar a percepciones inusuales.
También trato de escribir con ingenio. Para mí cada historia es un artefacto. Deconstruir la realidad es fácil, lo difícil es tomar las partes y construir con ellas algo que funcione sin depender de narrativas externas. Escribo a menudo sobre temas de actualidad; la función de la prensa no es transmitir una experiencia subjetiva y eso es algo en lo que la literatura puede resultar útil.
¿Has tenido alguna experiencia editorial? En caso afirmativo cuéntanos cómo fue.
Escribo ficción breve, así que, aparte de la experiencia como corrector y redactor, mi contacto ha sido sobre todo con antologistas y directores de revistas de género fantástico. Normalmente eran poco exigentes. Salvo por un par de rechazos al principio, todas las revisiones las tuve que sugerir yo mismo.
Una de las cosas que aprendes es que las publicaciones que te pueden dar prestigio abundan menos de lo que parece. Algunas funcionan básicamente mediante importaciones y no ganan nada seleccionando manuscritos inéditos; de hecho, sus editores podrían sobrevivir sin abrir jamás un libro.
¿Cómo es tu proceso de escritura y corrección?
Normalmente empieza en la red, cuando una noticia o artículo me llama la atención. Dedico cinco o diez minutos a buscar un ángulo interesante y a esbozarlo en un cuaderno en unas pocas líneas. A partir de ese esbozo ya puedo decir si tengo o no una historia.
Lo siguiente es conseguir algo de documentación para tratar de entender bien el contexto. No suelo tardar mucho en empezar a escribir. Para esto es para lo que te preparas, para poder lanzarte al vacío; me gustaría presumir de preparar hasta el último detalle, pero eso es un lujo que no te puedes permitir.
Con las revisiones sucede lo mismo. Uno de mis relatos más largos, «El año que perdí a Lucy», tiene más de veinte revisiones. Eso es insostenible. A partir de cierto punto, aprendes por condicionamiento a tratar de dar en el clavo a la primera. Si puedo sólo hago una revisión, que suele ser para simplificar algunos pasajes y corregir diálogos que no suenan naturales.
¿Cuántas horas dedicas a escribir y dónde lo haces?
Cuando estoy trabajando en una historia suelo dedicarle tres o cuatro horas seguidas en cada sesión. No sigo un horario determinado. Me distraigo con cierta facilidad, así que suelo encerrarme con el portátil y mi música favorita. Las sesiones que más disfruto son doce o catorce horas seguidas a través de la noche; por desgracia, no puedo permitírmelas muy a menudo.
¿Por qué escribes?
Empecé por el mismo motivo por el que acabo metido en todo: porque me sentía capaz de hacerlo tan bien como cualquiera. Ahora tengo otros motivos. Por ejemplo, que una obra literaria es un experimento a pequeña escala que te ayuda a entender las narrativas en las que se embarcan millones de personas en todo el mundo. O que escribir ficción es como hackear la imaginación del lector y usarla para generar interés en un problema. Pero, siendo sincero, la razón fundamental sigue siendo la misma: cuando tengo un recurso a mano necesito usarlo para crear algo. Y el lenguaje es un recurso inagotable.
¿Has diseñado muchas webs? ¿Cómo es ese trabajo?
Aunque llevo seis años diseñando y siguiendo diseños de otros por amor al arte, el tema Bestseller para WordPress es mi primer trabajo profesional. He creado diseños para Sedice.com, freeAllegiance.com y Crisol.org (que es un proyecto personal), pero son casos de «¿hay un doctor en la sala?». Bestseller también surgió como una necesidad, ya que no había ningún tema para WordPress hecho a medida para publicar ficción en línea. Hasta hace poco ni siquiera era viable recrear la maquetación del texto impreso en el navegador usando lenguajes web.
El diseño web tiene la capacidad de darle forma a la información y a cómo interactúa el receptor con ella, lo cual es tan fascinante para mi parte de diseñador como para mi parte de geek y autor. Igual que pasa en el texto literario, el diseño ideal tiende a ser bastante simple, y lo realmente difícil es saber qué eliminar y cómo encontrar el equilibrio. La parte de desarrollo web es igual de interesante, ya que cada vez que añades una nueva función conectas el contenido con toda una serie de nuevas posibilidades y formas de utilizarlo. La mayor parte de los usuarios sólo aprovechan una pequeña parte de la información a la que tienen acceso, por lo que hay un gran potencial por explotar sólo desarrollando las herramientas adecuadas.
¿Qué escritores sigues actualmente?
Salvo que Patrick Süskind vuelva de su retiro, no sigo a ninguno en particular. Estoy pendiente de lo que llama la atención a los lectores y cuando un título suena de forma persistente lo añado a mis lecturas. Con tantos autores y títulos en circulación las historias ingeniosas no destacan mucho, y ya no tengo paciencia para leer cualquier cosa.
Recomiéndanos un libro y un autor al que haya que seguir.
Eso se lo dejo a los críticos. Los autores siempre recomendamos a nuestros amigos.
Críticas
Nacidos en el Estrecho:
Fran da la vuelta a la realidad actual y nos la estampa en la cara invirtiendo los papeles y convirtiéndonos en las víctimas de una catástrofe ambiental. El drama del Estrecho, por el que diariamente intentan pasar decenas de personas desde Marruecos a España, es utilizado por el autor para hacernos reflexionar sobre la tragedia sorda que sufren aquellos que nada tienen y tan solo desean salir de su miseria. – Alejandro Serrano en Fantasymundo.com
El sueño de Roberto Darío:
El sueño de Roberto Darío habla de la esencia humana, de aquello que nos ha hecho lo que somos y que permite que sigamos siendo lo que somos. Aquello que nos acompañará en el futuro hasta que renunciemos a ello. Y lo hace con palabras, claro, pero de la mejor manera posible: contando la historia de uno de nosotros, un hombre con un sueño. – Sedice.com
Tiempo de dioses:
También me llama la atención la variedad de registros o intenciones con que los relatos fueron escritos: desde la locura y el desmadre total de “Final” de Ezequiel Dellutri hasta el intimismo fantástico de “Tiempo de dioses” de Fran Ontanaya, uno de los mejores relatos incluídos en la recopilación. – Joseph B. Macgregor en Ciberanika.com










09/04/2009. 266 vistas. 1535 palabras.