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Contra el estilo oficial


Estos días se habla mucho del futuro del libro impreso, del futuro de las libre­rías y del futuro de los edi­to­res. Sin embargo, en el gran esquema de las cosas, esas dis­cu­sio­nes sólo estu­dian un fenó­meno tran­si­to­rio. Los libros, que son la parte esen­cial, segui­rán exis­tiendo con o sin papel, con o sin libre­rías, con o sin editores.

Lo que a uno más le preo­cupa es el futuro de la lite­ra­tura en sí, la moti­va­ción, pro­ceso y rele­van­cia del acto lite­ra­rio. El libro no va a des­a­pa­re­cer, pero, ¿y si no sabe­mos con qué llenarlo?

Digo preo­cu­par en un sen­tido posi­tivo. Todo lo que sea afron­tar desa­fíos que no había­mos encon­trado hasta ahora es una opor­tu­ni­dad para avan­zar en la «tec­no­lo­gía» de la escri­tura. Por lo tanto, la lite­ra­tura de la Revo­lu­ción Digi­tal merece aten­ción por su pro­pio poten­cial, más allá de que sacuda o no algu­nos cimientos.

Par­ta­mos del hecho de que la expre­sión lite­ra­ria no es inmune a la obso­les­cen­cia (quien diga lo con­tra­rio es, sim­ple­mente, un igno­rante). Los genios más ala­ba­dos casi siem­pre decla­ra­ron obso­leta alguna forma lite­ra­ria ante­rior y pro­ce­die­ron a sus­ti­tuirla. Algu­nas for­mas, como el romance de caba­lle­rías, están fuera de cir­cu­la­ción. Otras, como la lite­ra­tura de «estilo ofi­cial», debe­rían estarlo. Seguir leyendo… (448 palabras)



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Sobre cómo perdió Melissa los prejuicios


Melissa es una visi­tante que dejó un comen­ta­rio en el blog de la agente Jenny Bent. Bent cele­bra en la entrada que los auto­res ten­gan más inde­pen­den­cia que nunca, espe­cial­mente frente a la acti­tud algo eli­tista de las edi­to­ria­les de Nueva York. Lo que más me ha lla­mado la aten­ción, sin embargo, es esta perla:

Yo solía tener una cierta idea pre­con­ce­bida de los auto­res auto­pu­bli­ca­dos, y no era muy hala­ga­dora. Enton­ces des­cu­brí la app de Kindle para mi Mac­Book Pro. Y enton­ces encon­tré los libros que nunca supe­ra­ron la pila de manus­cri­tos ―o quizá el autor se quedó ::así de cerca:: de con­se­guir un con­trato con un agente. Con­forme leo estos libros, puedo ver fácil­mente, desde la pers­pec­tiva de la indus­tria, qué los hizo dema­siado “poco rui­do­sos”, como se dice, o bien difí­ci­les de colo­car. Estos son pre­ci­sa­mente los libros que estaba ansiando. Los Seis Gran­des me per­die­ron hace varios años. La rece­sión ―pese a que no me afectó― ha cam­biado por com­pleto mi forma de pen­sar. A menudo creo que los auto­res auto­pu­bli­ca­dos ata­can ese “algo”, y esa es la razon por la que muchos tie­nen éxito.

Por supuesto, no es que nos fal­ten «his­to­rias de la vida misma» de gente bien colo­cada en las gran­des edi­to­ria­les. Sin embargo, ¿cuánto hace que esos auto­res too big to fail estu­vie­ron “en la calle”, sin una corte de cria­dos? ¿Cuánto tiempo hace que no se preo­cu­pan de nada más que de escri­bir?



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Reseñas y palabras clave


Lo que dice el rese­ña­dor y lo que en reali­dad quiere decir:

Una novela inti­mista (el autor sólo sabía que que­ría escri­bir una novela)

Una evi­dente carga auto­bio­grá­fica (no ha escrito lite­ra­tura en su vida)

Acción de infarto (el autor piensa que Holly­wood se ren­dirá a sus pies)

Una obra coral (cien per­so­na­jes y todos hablan igual)

Un collage (un galimatías)

Prosa sucinta (se cansó a las 150 páginas)

Prosa pro­vo­ca­dora (hay tres innuen­dos en toda la novela)

Tran­si­tan por la his­to­ria (el autor no tiene ni p*** idea de lo que quiere hacer con sus personajes)

Ritmo impla­ca­ble (no tiene sen­tido del ritmo)

Amplio regis­tro narra­tivo (se le olvidó la per­sona y tiempo ver­bal que estaba utilizando)

Nada es lo que parece (por el camino cam­bió de idea sobre el libro que que­ría escribir)

Des­car­nado (tres tacos por diálogo)

Des­ga­rra­dor (el pro­ta­go­nista medita sobre su frus­tra­ción sexual mien­tras saca a pasear un perro con cistitis)

Como en la vida real (esto lo ha visto en una serie de Antena 3)

Ines­pe­rado (absurdo)

Un retrato de tal lugar/movimiento/época (el autor piensa que, total, sus lec­to­res tam­poco han estado allí)

Un toque fan­tás­tico (al final salen alienígenas)



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24 symbols, otro paso hacia una nube de libros


24 sym­bols, el ‘Spo­tify de los libros’, ha abierto las puer­tas para los pri­me­ros 5.000 usua­rios. En lainformación.com des­cri­ben el ser­vi­cio con más deta­lle. Tam­bién se pue­den leer comen­ta­rios en menéame.

Como he dicho más de una vez, el futuro de los libros está en la nube. Por supuesto, más que una cues­tión de tec­no­lo­gía, el mayor obs­táculo siguen siendo las edi­to­ria­les; en con­creto, que los libros y auto­res que bus­can los lec­to­res digi­ta­les no se ven­den donde los lec­to­res digi­ta­les los bus­can. Solo parece que haya dos sali­das: que las edi­to­ria­les den su brazo a tor­cer, o que los auto­res impli­ca­dos se vean rele­ga­dos al olvido ―más rápido de lo habi­tual, esto es.



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Roll to Dodge: Reglas


Roll to Dodge es un regla­mento muy básico para par­ti­das de rol. Es lo bas­tante sim­ple para que cual­quier autor cree con él his­to­rias inter­ac­ti­vas junto a sus lec­to­res sin nece­si­dad de cono­ci­mien­tos pre­vios. Hay un sub­foro dedi­cado a Roll to Dodge en el foro de Bay 12 Games (Dwarf For­tress, etc.); “Roll to Roll to Dodge: A Meta-Adventure” es un ejem­plo bas­tante épico con dos his­to­rias para­le­las de cien­cia fic­ción y fantasía.

Roll to Dodge es bas­tante des­co­no­cido en la red his­pa­noha­blante, así que he tra­du­cido las reglas para ani­mar a otros autores/GMs a crear par­ti­das: Seguir leyendo… (643 palabras)



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Desinformaciones sobre Fukushima


He visto algu­nas pie­zas de des­in­for­ma­ción sobre la emer­gen­cia de las cen­tra­les nuclea­res de Fukus­hima cir­cu­lando de forma per­sis­tente. Aun­que no sea ni de lejos mi espe­cia­li­dad, me da rabia escu­char a la gente repe­tir bulos.

Eso no pasa­ría en España por­que aquí no hay terremotos

El fallo en Fukus­hima Daii­chi (Fukus­hima I), una cen­tral simi­lar a Garoña, se debe al tsu­nami, que inu­ti­lizó los gene­ra­do­res de gasoil que debían actuar como backup para bom­bear agua al núcleo. Es decir, las cla­ves son: a) se cortó el sumi­nis­tro eléc­trico; y b) falla­ron los gene­ra­do­res de gasoil. Dos inci­den­cias que se pue­den pro­du­cir por varias causas.

Si los con­ta­do­res Gei­ger no detec­tan radia­ción es que no hay nin­guna fuga

Los con­ta­do­res Gei­ger no sir­ven para detec­tar fugas de plu­to­nio o de cier­tos isó­to­pos de ura­nio, que emi­ten par­tí­cu­las alpha y sólo se pue­den detec­tar a muy corta dis­tan­cia de la con­ta­mi­na­ción. Se cree que al menos uno de los reac­to­res fun­cio­naba con MOX, una mez­cla de óxi­dos de plu­to­nio y ura­nio pro­ce­dente de usos militares.

El terre­moto sólo ha pro­vo­cado un inci­dente en todo Japón

En total son seis los reac­to­res com­pro­me­ti­dos en dos plan­tas (Fukus­hima Daii­chi y Fukus­hima Daini). De los cua­les el reac­tor 1, el 2 y el 3 de Fukus­hima Daii­chi han rea­li­zado ali­vios de pre­sión de emergencia.

Ade­más, en Tokai 2 hay dos de tres gene­ra­do­res dié­sel para­dos y en Ona­gawa nive­les anor­ma­les de radiación.

Es impo­si­ble que el com­bus­ti­ble del núcleo se funda

En reali­dad, las auto­ri­da­des ya están actuando con esa con­tin­gen­cia en mente. Junto al agua de mar se está bom­beando ácido bórico, cuyo pro­pó­sito es absor­ber neu­tro­nes y dete­ner la reac­ción; es decir, se asume que la reac­ción sigue pro­du­cién­dose en mayor medida de lo deseable.

Unit 1 (Shut down)
– We have been injec­ting sea water and boric acid which absorbs neu­tron into the reac­tor pres­sure vessel.

Por aña­di­dura, parece que el reac­tor 3 con­tiene MOX, una mez­cla de Ura­nio y Plu­to­nio reci­clada de cabe­zas nuclea­res, lo cual añade com­ple­ji­dad al problema.

Antes del uso de com­bus­ti­ble MOX se nece­sita un reli­cen­cia­miento de los reac­to­res nuclea­res que exis­ten. Nor­mal­mente solo se cam­bia a MOX de la ter­cera parte a la mitad del com­bus­ti­ble recar­gado. El uso de este com­bus­ti­ble varía las carac­te­rís­ti­cas de ope­ra­ción del reac­tor, y la planta se debe adap­tar lige­ra­mente para poder uti­li­zarlo. Entre otras cosas se nece­si­tan más barras de control.

Las reco­men­da­cio­nes de cerrar ven­ta­nas, cubrirse la piel y taparse la cara con una toa­lla mojada son solo para cal­mar a la gente, por­que eso no detiene la radiación

Las par­tí­cu­las Alpha son absor­bi­das incluso por unos pocos cen­tí­me­tros de aire. El mayor riesgo de los isó­to­pos que emi­ten par­tí­cu­las Alpha está en el con­tacto directo o la inges­tión de los mismos.

Se gene­ran habi­tual­mente en reac­cio­nes nuclea­res o desin­te­gra­ción radiac­tiva de otros núcli­dos que se trans­mu­tan en ele­men­tos más lige­ros mediante la emi­sión de dichas par­tí­cu­las. Su capa­ci­dad de pene­tra­ción es pequeña; en la atmós­fera pier­den rápi­da­mente su ener­gía ciné­tica, por­que inter­ac­cio­nan fuer­te­mente con otras molé­cu­las debido a su gran masa y carga eléc­trica, gene­rando una can­ti­dad con­si­de­ra­ble de iones por cen­tí­me­tro de lon­gi­tud reco­rrida. En gene­ral no pue­den atra­ve­sar espe­so­res de varias hojas de papel.

Hay riesgo de fusión nuclear

Hay riesgo de fusión tér­mica del núcleo. Esto es, que las barras en el reac­tor se defor­men e incluso se «derri­tan» por falta de refri­ge­ra­ción. Como es lógico, esto hace aún más difí­cil seguir con­tro­lando el reac­tor. En nin­gún caso se darían las con­di­cio­nes para una «fusión nuclear» (que requiere áto­mos lige­ros en con­di­cio­nes súma­mente extre­mas de pre­sión y temperatura).