0

Escritores españoles sin DRM


Retrans­mito un lla­ma­miento de rin­ce­wind:

Es espe­ran­za­dor que muchos auto­res empie­cen a tenerlo claro. El siguiente paso lógico será con­ven­cer a las edi­to­ria­les, cosa que me temo que será mucho más difí­cil. En todo caso, el hecho de que haya escri­to­res preo­cu­pa­dos por enten­der que parte del éxito pasa por faci­li­tar el acceso a sus obras. Y creo que es algo que merece un reco­no­ci­miento, así que he empe­zado a reco­pi­lar a escri­to­res espa­ño­les que han con­se­guido, de una forma u otra, publi­car su obra sin sis­te­mas de pro­tec­ción que val­gan. La lista puede con­sul­tarse y modi­fi­carse de forma pública y se encuen­tra en este enlace de Goo­gle Docs.



0

Nuevo diseño para freeAllegiance.org


Toda­vía estoy puliendo deta­lles, pero no tar­dará mucho en ser ofi­cial. Hacer un diseño para freeA­lle­giance era un ejer­ci­cio entre­te­nido por­que, al estar man­te­nido por la comu­ni­dad, no todos los con­te­ni­dos tenían feed para inte­grar­los en la por­tada. Tam­bién me he encar­gado yo mismo del arte gráfico.



3

Teaser del próximo relato


Mi pró­ximo relato se titula “El jabón del Club Bil­der­berg” y está com­pro­me­tido para la anto­lo­gía “Per­ver­sio­nes: Mis­te­rios sin resol­ver”. Se trata de una anto­lo­gía de unos treinta auto­res, orga­ni­zada en los foros de Sedice.com y auto­edi­tada mien­tras nadie diga lo con­tra­rio. Las anto­lo­gías “Per­ver­sio­nes” toman his­to­rias de la cul­tura popu­lar y les dan un giro diferente.

El jabón del Club Bilderberg

1.

Lio Ekans era sin duda el empleado más obs­curo y enig­má­tico de Lever Brot­hers, fabri­can­tes de jabón entre 1885 y 1930. En docu­men­tos que nadie se acor­daba de mirar figu­raba como agente comer­cial; es decir, su tra­bajo con­sis­tía en cap­tar nue­vos clien­tes yendo de puerta en puerta con su male­tín lleno de jabo­nes. El hecho de que pasara tanto tiempo en la calle con­tri­buía a que nin­guno de sus supe­rio­res tuviera opor­tu­ni­dad de cru­zarse en su camino. Si lo hubie­ran hecho, aun­que fuera solo una vez, nunca se habrían olvi­dado de este extraño sujeto, pues Mr. Ekans, cuyo ori­gen era igual­mente des­co­no­cido, tenía unas pre­fe­ren­cias estram­bó­ti­cas a la hora de ves­tir: las cha­que­tas lar­gas bor­da­das de len­te­jue­las e hilos meta­li­za­dos, el osten­toso sobrero de copa y los exó­ti­cos que­ve­dos de cris­tal ahu­mado le daban un cierto aire de maes­tro de cere­mo­nias cir­cense, muy dis­tante del estilo sobrio del pro­mo­tor de los peque­ños lujos de la era moderna que corres­pon­día a su nego­cio y periodo histórico.

Cuando todas las empre­sas del impe­rio William Lever se con­cen­tra­ron en una sola marca, Uni­le­ver, en 1930, los res­pon­sa­bles que habían tra­ba­jado con Mr. Ekans le per­die­ron la pista. Sus resul­ta­dos apa­re­cían en la con­ta­bi­li­dad, año tras año, pero nadie recor­daba haberle dado una sola ins­truc­ción o haber redac­tado los tér­mi­nos de sus suce­si­vos contratos.

El 29 de mayo de 1954 se dio aper­tura a la pri­mera reunión del Club Bil­der­berg, ins­pi­rado por el polí­tico polaco Józef Retin­ger, el prin­cipe Bern­hard de los Paí­ses Bajos, el pri­mer minis­tro belga Paul Van Zee­land y el direc­tor de Uni­le­ver Paul Rij­kens. El último hom­bre en cru­zar la alfom­bra del hotel fue el mismo Mr. Ekans, cuyo nom­bre se había colado de algún modo en la lista de invitados.

La redac­ción de los rela­tos ter­mina el pri­mero de marzo. A par­tir de esa fecha empe­za­rán las tareas de edición.



0

Prompt mejorado para bash en GNU/Linux


Aquí teneís otra pequeña con­tri­bu­ción. Hay varios ejem­plos de prompt para bash en la red que indi­can mal los códi­gos de color y hacen el texto difí­cil de leer en ter­mi­na­les peque­ñas, dejando poco espa­cio y for­zando sal­tos de línea. El que yo uso solu­ciona ambos problemas:

El comando es:

export PS1="\$ \[\e[0;31m\]\u\[\e[0m\]@\[\e[0;31m\]\h \[\e[0;33m\]\w \[\e[0;32m\]\A \[\e[0;34m\]\d \[\e[m\]\n\[\e[m\]> "

Para esta­ble­cerlo al inicio se puede aña­dir al final de ~/.bashrc



11

IABN.org


Dicen que estar cabreado es una de las fuen­tes de inno­va­ción. Los que me siguen en Twit­ter saben que desde hace tiempo estoy mos­queado con la filo­so­fía bureau­punk del ISBN. Hace unas sema­nas supi­mos que el ISBN iba a ser pri­va­ti­zado en España y pasa­ría a ser de pago, con el sub­se­cuente per­jui­cio para cual­quiera que se plan­tee dis­tri­buir en varios for­ma­tos o pro­du­cir varian­tes a medida del lector.

Así que, para demos­trar la ton­te­ría que supone seguir plan­teán­dose como una tra­mi­ta­ción algo que puede hacerse de forma auto­má­tica, he mon­tado en unos días el Inter­na­tio­nal Auto­ma­tic Book Num­ber, un regis­tro para obras en for­mato EPUB. El IABN extrae los meta­da­tos del EPUB, genera un número SHA y dos QR Codes y crea una entrada al instante.

A dife­ren­cia de lo que pasa con el ISBN, es vir­tual­mente impo­si­ble dis­tri­buir dos libros digi­ta­les dis­tin­tos, por muy sutil que sea la dife­ren­cia, bajo el mismo número SHA. Los usua­rios pue­den veri­fi­car que el libro se ha des­car­gado sin erro­res y se corres­ponde a la refe­ren­cia eje­cu­tando “sha­sum –a 256 –c nume­roa­com­pro­bar archivo.epub en una ter­mi­nal de Linux/Mac.

Otros for­ma­tos digi­ta­les (DOC, PDF des­ti­na­dos a imprenta, etcé­tera) tam­bién acep­tan meta­da­tos que se pue­den leer de forma auto­má­tica. Las cuen­tas de usua­rio se pue­den veri­fi­car con cer­ti­fi­ca­dos digi­ta­les (inclu­yendo el del DNIe). Y los regis­tros se pue­den expor­tar a libre­rías e ins­ti­tu­cio­nes usando el están­dar ONIX.

Sin embargo, toda­vía ten­dre­mos que pagar por un trá­mite que tarda días en com­ple­tarse y no ofrece garan­tías de que el objeto digi­tal está correc­ta­mente identificado.



0

El movimiento Voyleft


¿Qué es el Voyleft?

  • Los crea­do­res y pro­duc­to­res de obras Voy­left renun­cian al dere­cho a decla­rar: “Voy a seguir en mis trece por mucho que cam­bien los tiempos.”
  • La licen­cia Voy­left sus­ti­tuye el modelo eco­nó­mico del “Voy a cobrarte” por el de “Vas a financiarme”.
  • La licen­cia Voy­left anula cual­quier ini­cia­tiva legis­la­tiva del tipo “¡Mira que voy, eh! ¡Que como vaya, te vas a enterar!”.
  • Cuando alguien copia una obra Voy­left, nadie le dice “Te voy a cobrar el canon”.
  • Una obra con licen­cia Voy­left eli­mina la nece­si­dad de seguir la polí­tica exte­rior del “¡Ya voy!”
  • ¿Voy­left? Voy­left… eres tú.

(Véase mis­te­rioso invento de eleconomista.es)