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Word Stats disponible via WordPress.org


Aquí: http://wordpress.org/extend/plugins/word-stats/
Si podéis dejad vues­tra pun­tua­ción y el voto de compatibilidad.



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Word Stats plugin para WordPress


Aun a riesgo de dañar la pro­duc­ti­vi­dad de algu­nos usua­rios, he actua­li­zado Word Stats, uno de mis plu­gins para Word­Press, para aña­dir esta­dís­ti­cas de legi­bi­li­dad que se actua­li­zan con­forme escri­bes una entrada:

 

La cap­tura es del blog en inglés, pero está tra­du­cido al cas­te­llano y al catalán.

He usado tres índi­ces de legi­bi­li­dad que cuen­tan el número de letras por pala­bra en vez de el número de síla­bas por pala­bra: Auto­ma­ted Reada­bi­lity Index, Coleman-Liau Index y LIX. En los índi­ces ARI y CLI, el nivel 12 corres­ponde más o menos a un estu­diante de 17 años. En el índice LIX, entre 30–40 es la difi­cul­tad de un texto de fic­ción y por encima de 40 son tex­tos téc­ni­cos y disertaciones.

Tam­bién he mejo­rado las cuen­tas de palabras:

El plu­gin cuenta las pala­bras de envíos, pági­nas y tipos per­so­na­li­za­dos de entrada. Los tota­les se pue­den mos­trar en el blog con un wid­get o escri­biendo [word­counts]. Sólo se recal­cu­lan al guar­dar o modi­fi­car una entrada.



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Mi Sony PRS-650


Salvo por el pre­cio, que no es muy com­pe­ti­tivo si no se va a amor­ti­zar rápido, me parece que es el mejor erea­der en la actua­li­dad. Eli­mi­nando todos los dis­po­si­ti­vos que no uti­li­zan eInk pearl, la deci­sión está entre Kindle 3 y Sony PRS-650. El Sony tiene pan­ta­lla tác­til, que lo hace más com­pacto e intui­tivo, no hay que hacer nin­guna con­ver­sión para leer archi­vos ePUB, DOC o RTF y, cuando con­venga, puede abrir libros con el DRM de Adobe, que es el que están usando las edi­to­ria­les espa­ño­las a tra­vés de Libranda.

Por lo demás es muy ligero, ele­gante y agra­da­ble al tacto; pro­ba­ble­mente parezca más sólido de lo que sería en reali­dad si fué­ra­mos a mal­tra­tarlo. Viene sin car­ga­dor, sólo con el cable micro­USB, y no tiene WiFi ni cone­xión móvil. El soft­ware es bas­tante sen­ci­llo; las pegas que he encon­trado son el salto entre el tamaño de fuente pequeño y el mediano, y que la fuente serif por defecto sea tipo Times New Roman en vez de Garamond.

Si alguien tiene pre­gun­tas, las con­testo en los comentarios.



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Observatorio de la lectura y el libro, boletín nº3


Algu­nos extrac­tos del Bole­tín nº3 del Obser­va­to­rio de la Lec­tura y el Libro:

Durante los tres pri­me­ros tri­mes­tres del año se han ins­crito en el ISBN un total de 80.371 regis­tros. Esta cifra supone una bajada del 4,6% res­pecto al mismo periodo del pasado año, aun­que hay que apun­tar que, debido al pro­ceso de reor­ga­ni­za­ción ini­ciado en el mes de sep­tiem­bre por la Agen­cia Espa­ñola del ISBN, en estas cifras no están incor­po­ra­dos los regis­tros de los últi­mos diez días de dicho mes.

La edi­ción elec­tró­nica, con un total de 12.839 libros, supone el 97,8% de la edi­ción en otros sopor­tes y el 16,0% de la edi­ción glo­bal. Frente al mismo periodo del año ante­rior, la edi­ción elec­tró­nica se ha incre­men­tado un 40,1%.

En 2009 el ámbito cul­tu­ral ha dado empleo a casi 545.000 per­so­nas, el 2,9% del empleo total en España. Esta cifra regis­tra un des­censo del 5,8% res­pecto al año anterior.

Según los datos de esta nueva inves­ti­ga­ción rea­li­zada por IDC Research Ibe­ria, la pira­te­ría de libros en Inter­net se ha incre­men­tado en el último semes­tre, alcan­zando una tasa del 35,1% (el 19,7% en el semes­tre anterior).

El resu­men de resul­ta­dos de esta segunda oleada, rea­li­zada durante el pri­mer semes­tre de 2010, mues­tra tam­bién un des­censo en la dis­po­si­ción al pago por libros digi­ta­les res­pecto al estu­dio ante­rior: un 59,4% de los usua­rios esta­ría dis­puesto a pagar por el con­te­nido (el 69,0% en el pri­mer informe); este por­cen­taje se tra­duce en un valor de 250,3 millo­nes de euros (138,3 millo­nes en el pri­mer estudio).

El pasado 18 de octu­bre el Minis­te­rio de Cul­tura hizo pública la reso­lu­ción por la que con­ce­den las ayu­das a la edi­ción de libros en len­gua cas­te­llana o len­guas coofi­cia­les corres­pon­dien­tes a 2010.

En esta con­vo­ca­to­ria se han otor­gado casi 2,9 millo­nes de euros a un total de 245 edi­to­ria­les

La biblio­teca digi­tal euro­pea, Euro­peana, que inició su anda­dura en 2008 con 2 millo­nes de docu­men­tos digi­ta­li­za­dos, cuenta ya con más de 14 millo­nes de docu­men­tos […]

España, con un 8,85% del total de los fon­dos apor­ta­dos, ocupa la cuarta posi­ción tras Fran­cia (17,98%), Ale­ma­nia (17,1%) y Sue­cia (9,69%).

El bole­tín incluye enla­ces a webs de infor­ma­ción, mate­ria­les, vídeos y tam­bién fallos de pre­mios (nin­guno de lite­ra­tura fan­tás­tica y cien­cia fic­ción; ¿hay alguno que esté patro­ci­nado por el Minis­te­rio de Cul­tura?) y noti­cias, así que vale la pena des­car­gár­selo y echarle un vistazo.



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Demasiados autores españoles


Igual que a todos, me interesa esta dis­cu­sión, pero es difí­cil ras­trear lo dicho en varias pági­nas y lis­tas de comen­ta­rios. Como sé que vol­veré a este tema en el futuro, he colec­cio­nado algu­nos recortes.

 

En Lite­ra­tura Pros­pec­tiva:

Igna­cio Illa­rre­gui.- Se publica mucho pero se edita muy muy muy poco.

Vic­tor Conde.- Que haya bonanza, que dure mucho tiempo, pero que no sea una bonanza ciega. Que la gente tenga cri­te­rio para dis­tin­guir el grano de la paja, por­que si no ter­mi­na­rán con su casa con­ver­tida en un pajar

Mariano Villa­rreal.- efec­ti­va­mente (y esto es un jui­cio per­so­nal) cada vez leo más libros que hubiera devuelto al escri­tor con la suge­ren­cia de su reescritura.

Fer­nando Ángel.- ¿Todos los edi­to­res que publi­can cier­tas mier­das (ya pues­tos, ¿por qué no decirlo?) creen de ver­dad que merece la pena publi­car lo que publi­can? ¿En serio? Y ya sé que he dicho que es difí­cil a veces saber si un libro es malo. ¡¡¡¡Pues para que algu­nos que se publi­can esté tan claro…!!!!

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La burbuja de la crítica


Si digo que «toda obra tiene sus lec­to­res», encon­traré mucha gente dis­puesta a sus­cri­bir este axioma. Es ten­ta­dor pen­sar que si dejá­se­mos tirada en la calle cual­quier obra, y digo cual­quier obra, pronto apa­re­ce­ría alguien que la adop­ta­ría y la abra­za­ría y la lla­ma­ría George.

Al fin y al cabo, leer siem­pre es una obli­ga­ción cívica. Igual que dar los bue­nos días al vecino en el por­tal o comen­tarle a la pana­dera el frío que hace. Si un edi­tor, agente, autor o jefe de ven­tas se cruza en nues­tro camino y nos arroja en el regazo un manus­crito, lo menos que pode­mos hacer es dete­ner­nos y dedi­carle por com­pleto nues­tra atención.

Esto es, por supuesto, un pri­vi­le­gio par­ti­cu­lar de la lite­ra­tura. Si un empren­de­dor fuera al des­pa­cho de un inver­sor y, sin iden­ti­fi­car sobre qué trata el pro­yecto, pero ase­gu­rando que es algo extra­or­di­na­rio, le pidiera que aguan­tara media hora de pre­sen­ta­ción al final de la cual podría juz­gar por sí mismo sus vir­tu­des, lo nor­mal es que lo echa­ran por la puerta de una patada en el trasero.

En cam­bio, la lite­ra­tura tiene excu­sas de sobra. Por ejem­plo, «reivin­di­car la ima­gi­na­ción». O «refle­xio­nar sobre la reali­dad». O «sacar a la luz nues­tro lado oculto», «entre­te­ner», «poner a prueba las creen­cias prees­ta­ble­ci­das», «expo­ner ver­da­des des­ga­rra­do­ras», «sor­pren­der al lec­tor», «reno­var la lite­ra­tura». Con estos prin­ci­pios sole­mos garan­ti­zar la tras­cen­den­cia de nues­tras obras. Y, si al lec­tor no le gus­tan, tam­bién tene­mos otros. Seguir leyendo… (532 palabras)