Quizá no todos los relatos se integren igual en la antología, y unos sean más elaborados y otros más experimentales, pero individualmente no hay ninguno por debajo de bueno, y de hecho la mitad son muy buenos (y El año que perdí a Lucy es condenadamente bueno). Pero creo que lo más elogiable de estos relatos es que dejan poso. No son, para entendernos, los clásicos cuentos de género en los que el escritor repite los libros que le gusta leer o las películas que le gusta ver. Hablamos de relatos para reinterpretar la realidad, no para escapar de ella.
Estás viendo una entrada al azar. La URL no era válida o el contenido ya no está disponible. 




