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El astronauta
Aquella noche había un astronauta en el aseo de un área de servicio en una autopista en mitad de la nada, y era un astronauta muerto.
El cuerpo estaba tirado en el cubículo, inmóvil, con un brazo sobre el retrete. Parecía que aún intentara levantarse. Las lámparas fluorescentes del aseo se reflejaban en la esfera del casco y el blanco impoluto del traje contrastaba con las losetas manchadas de las paredes, manchas de alcoholizaciones rápidas y melancólicas en el trayecto entre una gran borrachera y otra.
El astronauta no había muerto en circunstancias normales, a menos que se considerara un hecho ordinario cometer un asesinato contra uno mismo. Seguir leyendo… (3109 palabras)










13/08/2010. 164 vistas. 3226 palabras. Etiquetas: