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Sobre cómo perdió Melissa los prejuicios


Melissa es una visi­tante que dejó un comen­ta­rio en el blog de la agente Jenny Bent. Bent cele­bra en la entrada que los auto­res ten­gan más inde­pen­den­cia que nunca, espe­cial­mente frente a la acti­tud algo eli­tista de las edi­to­ria­les de Nueva York. Lo que más me ha lla­mado la aten­ción, sin embargo, es esta perla:

Yo solía tener una cierta idea pre­con­ce­bida de los auto­res auto­pu­bli­ca­dos, y no era muy hala­ga­dora. Enton­ces des­cu­brí la app de Kindle para mi Mac­Book Pro. Y enton­ces encon­tré los libros que nunca supe­ra­ron la pila de manus­cri­tos ―o quizá el autor se quedó ::así de cerca:: de con­se­guir un con­trato con un agente. Con­forme leo estos libros, puedo ver fácil­mente, desde la pers­pec­tiva de la indus­tria, qué los hizo dema­siado “poco rui­do­sos”, como se dice, o bien difí­ci­les de colo­car. Estos son pre­ci­sa­mente los libros que estaba ansiando. Los Seis Gran­des me per­die­ron hace varios años. La rece­sión ―pese a que no me afectó― ha cam­biado por com­pleto mi forma de pen­sar. A menudo creo que los auto­res auto­pu­bli­ca­dos ata­can ese “algo”, y esa es la razon por la que muchos tie­nen éxito.

Por supuesto, no es que nos fal­ten «his­to­rias de la vida misma» de gente bien colo­cada en las gran­des edi­to­ria­les. Sin embargo, ¿cuánto hace que esos auto­res too big to fail estu­vie­ron “en la calle”, sin una corte de cria­dos? ¿Cuánto tiempo hace que no se preo­cu­pan de nada más que de escri­bir?