<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Fran Ontanaya &#187; música</title>
	<atom:link href="http://www.franontanaya.com/tema/musica/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.franontanaya.com</link>
	<description>Autor, geek y diseñador web</description>
	<lastBuildDate>Mon, 23 Jan 2012 10:26:10 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	
		<item>
		<title>Tormenta eléctrica</title>
		<link>http://www.franontanaya.com/stories/tormenta-electrica-2/</link>
		<comments>http://www.franontanaya.com/stories/tormenta-electrica-2/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 13 Aug 2010 18:57:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fran Ontanaya</dc:creator>
				<category><![CDATA[música]]></category>
		<category><![CDATA[realismo mágico]]></category>
		<category><![CDATA[tormentas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.franontanaya.com/?post_type=stories&#038;p=4494</guid>
		<description><![CDATA[Llueve. El cielo es gris y azul profundo y se cierne sobre la ciudad de carretera. El grupo de rock independiente cruza por el paso elevado para peatones. Desde este punto de vista privilegiado, ven la tormenta enfilando la interminable lengua de asfalto, casas de tres pisos a un lado, casas de tres pisos al otro, locales de fotografía y de herramientas, acero rayado del museo de arte moderno que misteriosamente ha aterrizado aquí, en las entrañas de la Norteamérica profunda, la de las rancheras y los camiones enormes, la de los hippies en sus coches del setenta y ocho, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Llueve. El cielo es gris y azul profundo y se cierne sobre la ciudad de carretera. El grupo de rock independiente cruza por el paso elevado para peatones. </p>
<p>Desde este punto de vista privilegiado, ven la tormenta enfilando la interminable lengua de asfalto, casas de tres pisos a un lado, casas de tres pisos al otro, locales de fotografía y de herramientas, acero rayado del museo de arte moderno que misteriosamente ha aterrizado aquí, en las entrañas de la Norteamérica profunda, la de las rancheras y los camiones enormes, la de los hippies en sus coches del setenta y ocho, la de las gorras de gasolinera y los vaqueros manchados de aceite, los monovolúmenes familiares con sus chicos de corte de pelo de champiñón y sus juguetes de hamburguesería, furgones blancos que llevan rollos de cable para reparar líneas eléctricas, autocaravanas que arrastran carbonilla de miles de kilómetros de páramo de hierbas ralas y cobertizos destartalados.<span id="more-4494"></span></p>
<p>Este lugar es dinámico, todo está en camino, no se pega a la tierra como en el campo o se ahoga bajo las toneladas de cemento de una ciudad sin sol. El aire es húmedo, el viento es fresco y tibio, como el de un huracán; la ciudad de paso, poco más que un pueblo, se funde con el paisaje como si fuera parte de la tierra de nadie. La descarga de lo industrial a lo primitivo salta continuamente entre los extremos de los polos opuestos.</p>
<p>—Se me va a joder la voz —dice el bajo del grupo, sorbiendo por la nariz.</p>
<p>Los impermeables amarillos flamean brillantes en las aceras. Todos los colores brillan, mojados, los rojos y los grises y los metalizados, el tono oscurecido del asfalto. Las luces destellan, como en la noche en una película sobreexpuesta, lámparas de sodio, semáforos fragmentarios y chispeantes, paneles publicitarios con breves halos de neón plastificado, las luces de los faros que se reflejan en la humedad y los pilotos rojos y naranjas; el ruido, tan cercano, de los neumáticos que pasan escupiendo y salpicando, y la gente que pasa, ennegrecida como manchones repintados de grafiti, exhalando bocanadas de vapor.</p>
<p>—Muévete, tío —dice el batería, borroso, aguantándose las solapas de la capucha—. Se van a mojar las guitarras.</p>
<p>El vocalista está parado en mitad de la pasarela. Ha dejado la bolsa con las dos las guitarras en el suelo.</p>
<p>—Hace un tiempo prodigioso.</p>
<p>—¿Qué dices? </p>
<p>—Es un tiempo infernal —contesta el bajo, por delante, sin soltar el pitillo mojado que está a punto de apagarse.</p>
<p>El vocalista extiende las manos hacia el pueblo. Los colores son perfectos, el ambiente es perfecto, el sonido es perfecto. La energía se acumula en todas las superficies, la ciudad parece en proceso de cambio, la urgencia, los peatones que se apresuran como si se acercara la guerra, la electricidad que avanza por la llanura como una marejada de ideas. La nube azul, llena de resplandores del Sol cautivo que se metamorfosean a cada instante. Vehículos que se alejan como refugiados, vehículos que se dirigen de cabeza a la tormenta, que se meterán debajo y serán tragados como el aperitivo de una ballena gigantesca.</p>
<p>El trueno suena, hinchado, abultado. La pasarela tiembla.</p>
<p>—Apuesto a que se irá la luz. Estos pueblos de mierda… —dice otra vez el bajo. Los otros dos le siguen callados y encorvados, con el ánimo taciturno. Son los miembros callados del grupo.</p>
<p>—¡Un tiempo prodigioso para un día prodigioso! —insiste el vocalista.</p>
<p>—Buf…</p>
<p>—Escuchadme. En días así, todo es perfecto. Es como si fuera más grande, más… extraordinario. Lo importante y lo pequeño, todo es prodigioso.</p>
<p>—El alcohol va a acabar con nosotros. Os lo tengo dicho. Acabará con nosotros —murmura el batería. Su voz se ahoga entre los violentos restallidos de los relámpagos. La tormenta ya está encima, el vientre azul brilla sobre sus cabezas preñado de ríos de luz.</p>
<p>Todos se han detenido, esperando al vocalista, que se ha descubierto la cabeza. Las gotas de lluvia le empapan la cara.</p>
<p>—Es como… sentir que puede pasar algo increíble. Algo memorable. De un momento a otro.</p>
<p>En ese momento, el pelo se les pone de punta, el cielo se abre, una descarga fulminante de electrones cae contra la pasarela como una carga de profundidad. Cuando parpadean ya es demasiado tarde. </p>
<p>Cuando se encogen y se tiran al suelo, cuerpo a tierra, ya no sirve para nada. La onda de choque les sacude las costillas y durante unos instantes no ven nada, están tirados sobre las planchas mojadas y los sacos de los instrumentos.</p>
<p>Cuando se aclaran los ojos, la calle se ha congelado: la gente mira, los coches se han parado, hay cristales rotos, suena un par de alarmas.<br />
El batería se pone en pie y se pasa la mano por la cabeza.</p>
<p>—Tío…</p>
<p>El vocalista está tirado de espaldas, pasmado. Parece que la inspiración más increíble de su vida le acabara de golpear en la cabeza. En un instante están todos sobre él. Su cabeza huele a pelo quemado, pero la descarga no le ha dado a él. Sólo le ha levantado y repelido como una mota de polvo.</p>
<p>—¡Eh! —le sacude el bajo, con el pitillo roto—. ¡Eh!</p>
<p>El vocalista levanta una mano, indicando que está bien. Se yergue y mira hacia la bolsa de las guitarras. La bolsa está hecha trizas, se ha chamuscado el cuerpo de su guitarra, la lluvia cae sobre el barniz agrietado. Tiene un aspecto extraño, como una piel de serpiente.</p>
<p>Esa tarde llevan al vocalista al hospital y lo dejan allí mientras llevan las guitarras a la única tienda de música de la ciudad. Las prueban. Todavía funcionan. El vocalista se escapa al caer la tarde, se reúne con el grupo y, por la noche, las Strat suenan como nunca. La música es grande como nunca.</p>
<p>El día anterior era un día normal y el siguiente lo será también. Pero el día de la tormenta, el día del relámpago, fue un día prodigioso. Llovía sobre la ciudad de carretera y sucedían cosas extraordinarias.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.franontanaya.com/stories/tormenta-electrica-2/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

<!-- Performance optimized by W3 Total Cache. Learn more: http://www.w3-edge.com/wordpress-plugins/

Minified using disk: basic
Page Caching using disk: enhanced

Served from: www.franontanaya.com @ 2012-02-10 08:53:15 -->
