Contra el estilo oficial
Estos días se habla mucho del futuro del libro impreso, del futuro de las librerías y del futuro de los editores. Sin embargo, en el gran esquema de las cosas, esas discusiones sólo estudian un fenómeno transitorio. Los libros, que son la parte esencial, seguirán existiendo con o sin papel, con o sin librerías, con o sin editores.
Lo que a uno más le preocupa es el futuro de la literatura en sí, la motivación, proceso y relevancia del acto literario. El libro no va a desaparecer, pero, ¿y si no sabemos con qué llenarlo?
Digo preocupar en un sentido positivo. Todo lo que sea afrontar desafíos que no habíamos encontrado hasta ahora es una oportunidad para avanzar en la «tecnología» de la escritura. Por lo tanto, la literatura de la Revolución Digital merece atención por su propio potencial, más allá de que sacuda o no algunos cimientos.
Partamos del hecho de que la expresión literaria no es inmune a la obsolescencia (quien diga lo contrario es, simplemente, un ignorante). Los genios más alabados casi siempre declararon obsoleta alguna forma literaria anterior y procedieron a sustituirla. Algunas formas, como el romance de caballerías, están fuera de circulación. Otras, como la literatura de «estilo oficial», deberían estarlo. Seguir leyendo… (448 palabras)










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