Tormenta eléctrica
Llueve. El cielo es gris y azul profundo y se cierne sobre la ciudad de carretera. El grupo de rock independiente cruza por el paso elevado para peatones.
Desde este punto de vista privilegiado, ven la tormenta enfilando la interminable lengua de asfalto, casas de tres pisos a un lado, casas de tres pisos al otro, locales de fotografía y de herramientas, acero rayado del museo de arte moderno que misteriosamente ha aterrizado aquí, en las entrañas de la Norteamérica profunda, la de las rancheras y los camiones enormes, la de los hippies en sus coches del setenta y ocho, la de las gorras de gasolinera y los vaqueros manchados de aceite, los monovolúmenes familiares con sus chicos de corte de pelo de champiñón y sus juguetes de hamburguesería, furgones blancos que llevan rollos de cable para reparar líneas eléctricas, autocaravanas que arrastran carbonilla de miles de kilómetros de páramo de hierbas ralas y cobertizos destartalados. Seguir leyendo… (899 palabras)










13/08/2010. 90 vistas. 1065 palabras. Etiquetas: