Tobías Grumm, o David Mateo, es autor de la tri­lo­gía La tie­rra del Dra­gón y uno de los padres de la revista His­to­rias Asom­bro­sas. Podéis seguir sus pasos en su blog La som­bra de Grumm.

¿Qué expec­ta­ti­vas tie­nes para “El susu­rro del bos­que”? ¿Hay algún libro o autor que te haya ser­vido de refe­ren­cia para escribirlo?

Es un libro juve­nil, que no sé si lle­gará a calar entre los afi­cio­na­dos. Sale con una edi­to­rial peque­ñita de Sevi­lla, aun­que a la larga se dis­tri­buirá por toda España. Es una vuelta al libro de terror juve­nil por anto­no­ma­sia, a los clá­si­cos de Poe o Love­craft, aun­que para este libro me he ins­pi­rado en «La leyenda del Valle Dor­mido». Fue el pri­mer relato de Irving que leí, siendo nada más un enano, y creo que refleja en su esen­cia el miedo a lo sobre­na­tu­ral. No hay ima­gen más inquie­tante en la lite­ra­tura que Crane sobre su caba­llo, rodeado por el bos­que y camino de la pasarela.

¿En qué crees que ha evo­lu­cio­nado más tu estilo con el tiempo?

En muchas cosas. Cada libro publi­cado repre­senta una opor­tu­ni­dad nueva para apren­der y mejo­rar. Con cua­tro libros a la espalda, el camino reco­rrido ha sido muy largo. Ahora mis obras ya no son tan den­sas como al prin­ci­pio. Tra­bajo más el tiempo de la narra­ción, trato de enri­que­cer las his­to­rias con bue­nos diá­lo­gos que defi­nen a los per­so­na­jes. Supongo que el ofi­cio de escri­bir es como cual­quier otro ofi­cio: la cos­tum­bre hace al maestro.

Una vez pasado el revi­val de El Señor de los Ani­llos y con­cluida la saga de Harry Pot­ter, ¿crees que la fan­ta­sía puede correr riesgo de per­der lectores?

Tal vez, pero ten­ga­mos en cuenta que esta fuerte influen­cia de nue­vos lec­to­res viene deter­mi­nada por el cine. Harry Pot­ter es una máquina de hacer dinero que toda­vía tie­nen que expri­mir mucho (ya se está hablando de divi­dir la última pelí­cula en dos), y res­pecto a ESDLA ahora van a rodar El Hob­bit y una con­ti­nua­ción. Parece que a la fan­ta­sía épica le queda can­cha para rato en las gran­des salas, lo que ya no sabe­mos es cómo eso afec­tará al mundo del libro.

Yo creo que durante un tiempo exis­tió un auge en el mundo de la fan­ta­sía, pero fue un auge muy deter­mi­nado y foca­li­zado en cier­tos auto­res. Algu­nas edi­to­ria­les cre­cie­ron al amparo de ese auge, pero todo llegó deter­mi­nado por el cine. Ahora sólo nos queda espe­rar y ver cómo ese último pico de cre­ci­miento afecta a la lite­ra­tura. No creo que viva­mos un mal momento, al menos com­pa­rado con lo que había diez años atrás.

Para muchos auto­res de género la difu­sión por los círcu­los ade­cua­dos —más que la remu­ne­ra­ción— solía ser el atrac­tivo de las peque­ñas edi­to­ria­les de este nicho. ¿La reduc­ción de las tira­das puede des­mo­ti­var­los o toda­vía cum­plen de forma sufi­ciente esa función?

Yo creo que las tira­das, de a un tiempo a esta parte (y más si esta­mos hablando de lite­ra­tura de género), siguen redu­cién­dose inexo­ra­ble­mente. Muchos edi­to­res hablan de una caída de 3000 a 1500 ejem­pla­res, pero no creo que sea cues­tión de un día. Esta rece­sión viene pro­du­cién­dose de diez años a esta parte. El género está tocado, eso es indu­da­ble. Hoy por hoy, un autor novel, con los pies en el suelo, debe saber que su novela estará con­de­nada a un espa­cio de exhi­bi­ción rela­ti­va­mente pequeño. Las mesas des­ti­na­das a los gran­des best-sellers están a años luz de nues­tros libros. Puede que alguna novela se escape de este gueto (Los hijos de Hurin o La carre­tera de Cor­mac), pero son casos muy espe­cí­fi­cos en los que la volun­tad mediá­tica se ha foca­li­zado en ellos.

El autor novel debe con­for­marse con seguir publi­cando, que ya es, y con­so­li­dar su carrera lite­ra­ria libro a libro. Si va más allá, corre el peli­gro de caer en un pozo de insa­tis­fac­ción o de auto­en­gaño, que es peor.

Hábla­nos un poco sobre los pro­yec­tos que te van a tener ocu­pado en el futuro más inme­diato. ¿Hay algún género que toda­vía no hayas explo­rado pero que te atraiga de forma particular?

Ahora mismo estoy tra­ba­jando en una novela de terror, muy urba­nita, aun­que influen­ciado por temas cul­tu­ra­les valen­cia­nos, como la Aca­de­mia de Los Noc­tur­nos. Espero que para el año que viene apa­rezca una novela sobre egip­cios y sume­rios en una edi­to­rial de bas­tante enti­dad den­tro del género, aun­que hasta que el gato no esté bien atado no es bueno ven­der su piel.

Tam­bién, a lo largo de este año sal­drá «Per­versa», en Inque­dan­zas Edi­to­riais, mi pri­mera com­pi­la­ción de cuentos.

Antes de pen­sar en géne­ros, a mi me gusta pen­sar en his­to­rias, más tarde decido en qué tipo de esce­na­rio puedo situarla. Los géne­ros deben ser para los lec­to­res y afi­cio­na­dos. El escri­tor, en cam­bio, debe pen­sar en tér­mi­nos tota­li­ta­rios y en el bien de su obra. Una buena his­to­ria, se vista como se vista, siem­pre será una buena his­to­ria, sólo hace falta que alguien apueste por ella.